Este 27 de febrero, el escenario del Congreso Nacional se convierte nuevamente en el epicentro de la política dominicana. El presidente Luis Abinader acude a su sexta cita constitucional —la segunda de su segundo mandato— para presentar la rendición de cuentas, un ejercicio que este año llega cargado de contrastes drásticos y una atmósfera de alta tensión política.
A partir de las 10:00 a.m., el mandatario deberá navegar entre un discurso de modernidad tecnológica y la cruda realidad de una crisis institucional y de servicios que ha golpeado con fuerza en los últimos meses.
El peso de las crisis: Apagones y corrupción
A diferencia de años anteriores, Abinader comparece ante el soberano con la presión de eventos recientes que han minado la paciencia ciudadana. Dos fallas eléctricas masivas que dejaron al país en un «blackout» total en menos de 90 días son el elefante en la habitación que el Ejecutivo no podrá ignorar.
Pero el reto más grande no es técnico, sino ético. El país espera respuestas sobre el escándalo de presunta corrupción en el Seguro Nacional de Salud (Senasa). Esta investigación, que salpica a funcionarios de su entorno cercano y a la cúpula del partido oficialista, pone a prueba la bandera de «transparencia» que ha enarbolado el PRM desde su llegada al poder.
Google: El contrapeso de la inversión
Para contrarrestar la balanza, el presidente llega con una carta fuerte bajo el brazo: la consolidación de la República Dominicana como «hub» tecnológico. El anuncio de la construcción de un puerto de intercambio digital de Google, con una inversión que supera los 500 millones de dólares y la promesa de miles de empleos, será, sin duda, la pieza central de su narrativa de progreso y desarrollo regional.
Expectativas y realidades
¿Se centrará el discurso en la bonanza macroeconómica y los proyectos de futuro, o abordará con autocrítica la lista de obras inconclusas y el deterioro de la seguridad social? La población, que hoy celebra la Independencia Nacional, también reclama independencia de las deficiencias del sistema eléctrico y claridad sobre el manejo de los fondos públicos.
































