Dos agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) habrían utilizado un vehículo oficial sin identificación para trasladar desde Barahona hasta Santo Domingo una maleta que contenía 35 kilogramos de cocaína simulada, según una acusación presentada ante un tribunal federal de Florida, Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses identificaron a los acusados como Deny Manuel Sepúlveda de León, segundo teniente de la DNCD, y Oliver Guevara Rodríguez, agente primero de la institución. Ambos fueron arrestados el 28 de septiembre en el Aeropuerto Internacional de Miami, después de viajar desde República Dominicana.
Sepúlveda de León estaba asignado al Departamento de Investigaciones Sensitivas (Ditis), una unidad especializada de la DNCD que mantenía coordinación con la oficina de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en Santo Domingo. Guevara Rodríguez también pertenecía al organismo antinarcóticos.
Operación controlada comenzó con una fuente confidencial
De acuerdo con la declaración jurada de un agente de la DEA, Sepúlveda presuntamente expresó a una fuente confidencial identificada como CS1 su interés en obtener dinero ilícito mediante diferentes tipos de operaciones.
El expediente sostiene que, ante su insistencia, las autoridades estadounidenses organizaron una operación controlada en la que la fuente le propuso transportar un supuesto cargamento de 35 kilogramos de cocaína desde Barahona hasta Santo Domingo.
La sustancia no era cocaína real, sino material simulado utilizado como parte del operativo.
Según el plan presentado al agente, el cargamento pertenecía supuestamente a un narcotraficante colombiano y sería sustraído durante un falso operativo contra un traficante dominicano.
Le ofrecieron cinco kilos como pago
La acusación indica que a Sepúlveda le ofrecieron cinco kilogramos de la supuesta droga como compensación por realizar el traslado.
Tres kilos serían calculados al alegado precio de Miami, de 16,000 dólares cada uno, mientras que los otros dos tendrían un valor de 4,800 dólares por unidad en República Dominicana. El beneficio prometido equivaldría a unos 57,600 dólares.
Sin embargo, el expediente señala que Sepúlveda recibió inicialmente 3,000 dólares y, posteriormente, el equivalente aproximado a 4,000 dólares en pesos dominicanos, colocados “dentro de un sombrero”.
Traslado desde Barahona
El documento judicial sitúa el traslado el sábado 29 de agosto. Ese día, Sepúlveda habría llegado a Barahona en un vehículo oficial de la DNCD que no mostraba identificación institucional.
Guevara conducía el vehículo y permaneció frente al volante mientras la fuente confidencial colocaba en el baúl una maleta con los 35 kilogramos de cocaína simulada, conforme al relato contenido en el expediente.
Antes de recibir la carga, Sepúlveda presuntamente aseguró a la fuente que no habría agentes de los organismos de seguridad en el área.
Una vez en Santo Domingo, los involucrados se reunieron en una estación de combustibles para realizar la entrega. No obstante, Sepúlveda observó un vehículo que consideró sospechoso y pidió trasladarse hacia otro lugar.
Guevara condujo hasta un parque cercano, donde Sepúlveda habría retirado los paquetes simulados y los habría colocado en el automóvil de la fuente confidencial.
Conversación grabada
La declaración jurada también recoge una conversación grabada en la que la fuente le preguntó a Sepúlveda si pagaría adecuadamente a Guevara y si confiaba en él.
Según el expediente, Sepúlveda contestó que normalmente trabajaba solo, pero aseguró que las personas que lo acompañaban eran de su confianza y que podía enviar a Guevara “a hacer cualquier cosa”.
Las autoridades federales arrestaron a los dos agentes el 28 de septiembre en Miami. Posteriormente, un gran jurado los acusó de conspirar para distribuir cocaína con la intención de introducirla ilegalmente en Estados Unidos.
Las imputaciones forman parte de un proceso judicial en curso. Corresponde al tribunal determinar la responsabilidad penal de los acusados, quienes conservan la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia definitiva.

































