Samuel A. Novas Del Rosario.-
Desde hace varios años, el Caribe ha experimentado un incremento en la presencia de grandes cantidades de sargazo, afectando territorios como República Dominicana. Esta alga marina, debido a su aspecto, olor durante el proceso de descomposición y acumulación masiva en las costas, genera impactos ambientales y económicos importantes. El principal motor de la economía dominicana es uno de los sectores más sensibles, el turismo, ya que la presencia de sargazo deteriora la belleza del paisaje y las actividades de playa.
Sin embargo, el impacto del sargazo sobre el país trasciende el ámbito turístico. Otro componente importante es su posible incidencia sobre la infraestructura de generación eléctrica ubicada en zonas costeras. La presencia masiva de sargazo puede obstruir las obras de toma de agua de los sistemas de enfriamiento de ciertas centrales termoeléctricas, enfrentando una posible reducción de generación eléctrica.
Entre las principales instalaciones de generación termoeléctrica ubicadas en zonas costeras se encuentran la Central Termoeléctrica Punta Catalina, en la provincia Peravia; AES Itabo, en el municipio de Haina; AES Andrés, en el municipio de Boca Chica; y Barahona Carbón, en la provincia de Barahona. Aunque las empresas generadoras mantienen mecanismos de monitoreo y planes de contingencia frente a la presencia de sargazo, la magnitud de determinados eventos puede superar las condiciones consideradas inicialmente en sus escenarios operativos.
Durante los últimos años se han registrado episodios que han requerido atención sobre esta problemática, incluyendo eventos reportados en Punta Catalina, AES Itabo y AES Andrés.
Las cuatro centrales termoeléctricas anteriormente mencionadas representan aproximadamente 1,350 MW de capacidad de generación, equivalente a cerca del 28.5 % de la capacidad térmica instalada. Por tanto, una indisponibilidad parcial o total de estas instalaciones podría representar una reducción significativa de la capacidad de atender la creciente demanda eléctrica. El pasado mes de julio, el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) registró máximos históricos en la demanda, alcanzando los 4,330.80 MW a las 9:03 p.m., siendo este el tercer máximo histórico consecutivo.
A este escenario se suma otro fenómeno natural: el transporte de polvo sahariano. Este alcanza periódicamente la República Dominicana entre los meses de mayo y septiembre (mismo período que el sargazo), disparando de forma drástica la sensación térmica en los habitantes, que posteriormente podrían estar consumiendo mayor electricidad en equipos de climatización.
Finalmente, este es el reto: garantizar el suministro aun cuando varios factores pueden coincidir en un mismo período, como la presencia masiva de sargazo, limitaciones en la generación, temperaturas elevadas propias del verano, incremento de la demanda eléctrica y altas concentraciones de polvo sahariano.
El autor es ingeniero civil egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con estudios en Energía Renovable e Ingeniería Civil en la Universidad de Le Havre, Francia. Cuenta con formación orientada a la transición energética y gestión ambiental.

































