Tomás Aquino Méndez
Cada año se repite la misma historia al inicio del año escolar. Se podría decir que el 100% de las edificaciones escolares inicia docencia con precariedades. Una más, una menos.
Las que no tienen problemas en su estructura, poseen baños deficientes, sistema eléctrico dañado, patios en total abandono, butacas deterioradas y una falta total de mantenimiento. Es una imagen que se repite año tras año. También año tras año, al iniciarse la docencia, llueven las quejas y reclamos desde distintos centros educativos del país.
Nuestra propuesta, al departamento de infraestructura del ministerio de Educación y al señor ministro Luis Miguel Decamps, es que a partir de su gestión, siente un precedente y esa práctica deficiente desaparezca. ¿Cómo?, aprovechando el período de las vacaciones colectivas para implementar un programa de TOTAL de mantenimiento y corrección de fallas en las estructuras escolares.
Así se evita que al inicio del próximo año lectivo, desaparezcan las quejas y denuncias. Se evitarán las interrupciones de docencia y se caerán los alegatos del personal de hacer paros por malas condiciones de su edificación escolar.
Es cierto que el país ha carecido de una eficiente política rescate de estas obras. Es verdad, sin embargo, que en los presupuestos se consignan recursos para evitar el deterioro de esas obras. Se ignora cuál es el destino final de esos fondos. Es tiempo de que se deje atrás la política del desinterés y el descuido.
Cuando se cierran las escuelas a los estudiantes, deben abrirse a los obreros, electricistas, pintores y plomeros para corregir todas las fallas dejadas por el período escolar.
Solo así, en la apertura del nuevo año lectivo, no se escucharan las quejas de estudiantes, profesores y padres clamando por reparación de los centros educativos. Tal parece que las obras se dejan deteriorar a propósito para construir nuevas o gastar más recursos.
Es tiempo de poner fin a esa política deficiente y perjudicial para el Estado. Es penoso ver como escuelas, puentes, carreteras, peatonales y canales de riego que se deterioran por no ser sometidos a tiempo a una adecuada reparación.
Confiamos que la actual generación de funcionarios, deje como legado una política real de mantenimiento a las obras del Estado construidas con recursos de todos los dominicanos. Comencemos por la educación, licenciado Luis Miguel Decamps. Recursos le sobran a ese ministerio. Esa política, además, debe ser puestra en marcha por todas las instituciones estatales.






























