Salud | Hospital Salvador B. Gautier
SANTO DOMINGO, RD. –
La intervención de una parte del hospital Salvador B. Gautier genera preocupación entre médicos por las posibles consecuencias para los pacientes, los programas de residencias médicas y la formación de especialistas, afirmó el doctor Freddy Ferreras, jefe de Otorrinolaringología del centro.
Durante una entrevista en el programa El Día, que se transmite por Telesistema, canal 11, Ferreras sostuvo que el Gautier no puede ser visto únicamente como un establecimiento asistencial, debido a que constituye también uno de los principales centros de formación de recursos humanos especializados en salud del país.
El médico explicó que el hospital mantiene más de 30 programas de formación de especialistas y desarrolla áreas de alta especialización que, según afirmó, tienen una presencia exclusiva o particularmente relevante en el sistema público dominicano.
Entre ellas citó la formación de cirujanos plásticos, hematólogos, endocrinólogos e infectólogos de adultos, además de otros programas de especialización y subespecialización.
Más de 1,000 pacientes atendidos cada día
Ferreras afirmó que la dimensión del problema no se limita al personal médico que labora en el hospital.
Según explicó, el centro recibe cerca de 1,000 pacientes diariamente, entre consultas externas y servicios de emergencia, por lo que cualquier intervención debe contemplar previamente cómo garantizar la continuidad de la atención.
A esto agregó la existencia de más de 30 departamentos, cientos de profesionales y numerosos programas académicos que requieren espacios adecuados para la docencia y la práctica clínica.
El especialista consideró que la remodelación del hospital es necesaria debido a la antigüedad de la infraestructura. Recordó que el establecimiento fue construido en 1948, por lo que, desde su perspectiva, nadie cuestiona la necesidad de mejorar sus condiciones físicas.
El cuestionamiento, aclaró, está relacionado con la forma en que se ejecuta la intervención y la ausencia de información conocida por el personal sobre el plan para mantener funcionando los servicios durante el proceso.
Tres años de conversaciones
Ferreras aseguró que desde 2023 las autoridades sanitarias y el personal del hospital habían conversado sobre la necesidad de remodelar y acondicionar la infraestructura.
Dijo que durante la administración anterior del Servicio Nacional de Salud, encabezada por el doctor Mario Lama, se trabajaba en la planificación de una intervención que contemplaba la elaboración de planos y un proyecto para conseguir los recursos necesarios.
Sin embargo, sostuvo que, después de tres años de conversaciones, el personal recibió de manera repentina la comunicación de que un área del hospital sería acordonada e intervenida.
De acuerdo con su relato, durante una reunión celebrada el día 10 de octubre, se informó a representantes de los hospitales que el área de consultas externas sería acordonada y que la intervención comenzaría de inmediato.
Ferreras afirmó que médicos, enfermeras y otros trabajadores no tuvieron la oportunidad de prepararse para ese cambio, pese a que muchos llevan décadas trabajando en el centro.
Médicos dicen desconocer el estudio que justificó la intervención
Uno de los principales cuestionamientos planteados por el jefe de Otorrinolaringología es que las autoridades habrían señalado que la intervención respondía a los resultados de un estudio sobre las condiciones de la estructura.
Ferreras afirmó durante la entrevista que ese estudio no fue presentado al personal médico, por lo que dijo desconocer sus conclusiones y los elementos técnicos utilizados para determinar la urgencia de la intervención.
El médico expresó además su preocupación por las referencias realizadas durante la reunión a posibles riesgos estructurales y comparaciones con situaciones ocurridas anteriormente en otros centros de salud.
¿Qué pasará con los residentes?
Uno de los puntos que más preocupa a Ferreras es la continuidad de los programas de formación.
Explicó que actualmente existen alrededor de 20 médicos residentes en formación, incluidos profesionales que realizan subespecialidades.
Como ejemplo, citó un programa de cirugía de base de cráneo, orientado a procedimientos mínimamente invasivos para tumores craneales, desarrollado mediante un esquema de trabajo conjunto entre distintas especialidades.
El médico sostuvo que los programas de residencia tienen una duración de entre tres y cuatro años, por lo que no pueden trasladarse simplemente de un espacio a otro sin garantizar condiciones que permitan cumplir con los objetivos académicos y asistenciales.
Según Ferreras, durante los años de funcionamiento del programa se han formado cerca de 60 especialistas en esa área.
Una institución que también forma médicos
Para el especialista, el Salvador B. Gautier tiene una característica que debe ser tomada en cuenta antes de cualquier intervención: es simultáneamente hospital, centro de atención y espacio de formación especializada.
Ferreras sostuvo que allí se forman profesionales que luego pasan a prestar servicios en distintas regiones del país y que la interrupción de los programas tendría consecuencias que irían más allá de las instalaciones físicas del hospital.
También planteó interrogantes sobre el destino de los médicos residentes, los profesores, los departamentos especializados y los pacientes que diariamente acuden al centro.
Piden intervención del presidente
Ferreras afirmó que, pese a las preocupaciones expresadas por el personal médico, no se ha producido un acercamiento suficiente con las autoridades sanitarias para explicar de manera integral qué ocurrirá con el hospital durante el proceso de intervención.
A su juicio, todavía existe tiempo para encontrar una salida que permita mejorar la infraestructura sin provocar trastornos en los servicios de salud ni afectar los programas de formación.
Por esa razón, solicitó la intervención del presidente Luis Abinader, al considerar que la situación trasciende el funcionamiento cotidiano del hospital y requiere una solución que tome en cuenta tanto la infraestructura como la atención a los pacientes y la formación de especialistas.
La preocupación planteada por el médico deja abierta una pregunta que las autoridades sanitarias deberán responder: ¿cómo modernizar un hospital que necesita ser intervenido sin interrumpir los servicios de miles de pacientes ni poner en riesgo la formación de los especialistas que necesita el propio sistema de salud dominicano?
































