La propuesta del Ministerio de Educación para regular el acceso de teléfonos celulares en las aulas ha recibido el espaldarazo de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). Tanto la directiva nacional como la filial de Santiago coinciden en que es urgente establecer un reglamento que limite las distracciones y proteja la integridad de los menores de edad.
El presidente de la ADP, Eduardo Hidalgo, subrayó que la protección de los niños, niñas y adolescentes es una prioridad constitucional.
«Somos partidarios de regular el acceso a las redes sociales en el entorno educativo para evitar comportamientos inapropiados y distracciones», afirmó.
Filtros pedagógicos vs. Prohibición total
Hidalgo aclaró que el gremio no busca prohibir las herramientas tecnológicas, como las tabletas y computadoras entregadas por el Gobierno, sino restringir el ocio digital.
El objetivo es que estos dispositivos funcionen estrictamente como instrumentos de apoyo al proceso pedagógico, mediante la implementación de restricciones técnicas y filtros de contenido.
“Esperaremos que el ministro de Educación, Luis Miguel de Camps, someta la propuesta ante el Consejo Nacional de Educación para analizarla y hacer nuestras debidas ponderaciones”, agregó Hidalgo.
Santiago: El celular como foco de violencia y distracción
Desde la filial Santiago, el dirigente Miguel Jorge valoró la iniciativa como un avance en materia de seguridad. Explicó que los celulares son actualmente el principal distractor del quehacer educativo, ya que impiden que el estudiante se concentre en la guía del maestro.
Jorge también alertó sobre un peligro mayor: el uso de móviles para difundir conflictos internos sin contexto. Según denunció, muchos estudiantes utilizan los aparatos para llamar a familiares o grupos comunitarios ante cualquier incidente, lo que suele derivar en respuestas de violencia física o verbal contra docentes y otros alumnos desde el exterior del plantel.
Hacia una reforma del currículo
Además de la regulación técnica, la ADP en Santiago enfatizó la necesidad de readecuar el currículo escolar a la realidad dominicana. Jorge criticó que en el pasado se han realizado «copias mal hechas» de modelos extranjeros que no encajan con el contexto nacional, lo que ha generado debilidades sistémicas.
Para los gremialistas, el éxito de esta medida dependerá del vínculo comunidad-familia-escuela, estableciendo mecanismos de comunicación oficiales que permitan a los padres estar informados sin que el estudiante dependa de un dispositivo personal durante la jornada escolar.































