En una movida política que redefine el panorama bélico en Oriente Medio, el Senado de los Estados Unidos, de mayoría republicana, rechazó este miércoles 4 de marzo una resolución que pretendía restringir los poderes de guerra de Donald Trump.
Con esta victoria legislativa, el mandatario estadounidense obtiene «luz verde» para proseguir su ofensiva militar contra el régimen iraní sin necesidad de consultas previas al Congreso.
La decisión del Senado fortalece la postura de la Casa Blanca en un momento de máxima tensión. Al no prosperar la iniciativa de limitación, los poderes de guerra de Donald Trump quedan ratificados, permitiéndole ejecutar ataques preventivos y operaciones de gran escala en territorio extranjero bajo el argumento de la seguridad nacional.
Escalada militar sin frenos
Mientras Washington asegura los poderes de guerra de Donald Trump, en el terreno los ataques no cesan. Israel, principal aliado de EE. UU., ha recrudecido sus bombardeos contra puntos estratégicos en Teherán y Beirut.
La inteligencia israelí ha sido enfática en que la ofensiva no se detendrá tras la caída de la cúpula clerical iraní.
De hecho, las fuerzas israelíes lanzaron una advertencia letal: cualquier líder que sea elegido como sucesor del fallecido ayatolá Alí Jamenei será «eliminado».
Esta política de descabezamiento sistemático del liderazgo iraní es respaldada por el uso extendido de los poderes de guerra de Donald Trump, quien ha prometido desmantelar por completo la amenaza del país persa.
Impacto en la estabilidad regional
La comunidad internacional observa con preocupación cómo la ratificación de los poderes de guerra de Donald Trump deja poco espacio para la diplomacia.
Teherán y Beirut se encuentran bajo asedio constante, mientras las bases estadounidenses en la región permanecen en alerta de combate ante posibles represalias de las milicias pro-iraníes.
«Con el respaldo del Senado, los poderes de guerra de Donald Trump operan ahora sin el contrapeso legislativo que buscaba la oposición demócrata», explicaron analistas políticos desde Washington.
Consecuencias económicas globales
El mantenimiento de los poderes de guerra de Donald Trump y la intensificación de los ataques en el Líbano e Irán han provocado una volatilidad extrema en los precios del petróleo.
Para países como la República Dominicana, esta situación se traduce en una vigilancia constante de los mercados, ya que el conflicto amenaza con cerrar definitivamente las rutas de suministro de crudo en el Golfo.
































