Esta semana, las autoridades retomaron el programa “Parquéate bien”, que, al parecer, estaba dormido. La intención es evitar que calles muy estrechas y de gran circulación se conviertan en zonas de taponamiento permanente. La población ha denunciado y reclamado, durante años, una acción más enérgica de las autoridades frente al caos del tránsito.
Sin embargo, ha surgido una queja legítima. Proviene de conductores que fueron víctimas de acciones ejecutadas por agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre en sectores como Miraflores y Gazcue. No se oponen al cumplimiento del plan ni a las sanciones por violaciones. Lo que rechazan es la retención de vehículos Digesett como medida automática.
Los propietarios de vehículos sancionados reconocen su responsabilidad y afirman estar dispuestos a pagar la multa correspondiente. Lo que consideran injusto es ser despojados de sus vehículos. Esta semana, agentes obligaron a conductores a desmontarse de sus automóviles por estar mal estacionados, provocando discusiones, tensión y confrontaciones innecesarias.
Se les imponía la multa y, simultáneamente, se procedía a retener el vehículo. La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece sanciones para quienes violen las normas, como cruzar la luz roja, estacionarse en aceras o conducir con licencia vencida. Pero la ley no establece de forma general que el vehículo deba ser retenido en todos los casos, especialmente cuando el conductor está presente y debidamente identificado.
Es momento de que la tecnificación y la modernidad lleguen plenamente a la Digesett. Aplicar la ley es obligatorio, pero también debe hacerse con criterio y proporcionalidad. Cuando un conductor comete una infracción, el procedimiento lógico es llenar el formulario correspondiente, señalar el artículo violado y exigir el pago de la multa. La retención de vehículos Digesett no debe ser la primera ni la única respuesta.
Los conductores afectados esta semana en Miraflores y Gazcue no se negaron a pagar. Lo que reclamaron fue su derecho a no ser despojados de su medio de transporte por una falta que puede ser sancionada con una multa. Incluso, se reportó el caso de un conductor de Uber que, estando dentro de su vehículo, fue obligado a desmontarse para multarlo y retener su automóvil.
Se trata de una acción injusta. Respaldamos las medidas dirigidas a ordenar el tránsito y poner fin al desorden. Pero el orden no puede imponerse mediante prácticas que generen indignación y desconfianza. La autoridad debe ejercerse con equilibrio.
Una multa es suficiente para sancionar una infracción común. Si se trata de un violador reincidente, entonces la ley debe contemplar sanciones más severas, claramente establecidas y debidamente aplicadas. Lo que no debe ocurrir es que la retención de vehículos Digesett se convierta en una práctica generalizada sin criterios claros.
La Digesett debe cambiar. No en su misión de ordenar el tránsito, sino en la forma de aplicar la ley. Sus agentes deben actuar con profesionalismo, respeto y apego estricto a la legalidad. Solo así se podrá construir una autoridad respetada y un verdadero sistema de tránsito basado en el orden y la justicia.






























