Benny Rodríguez
Barahona.–
En una región donde por décadas la pobreza, el abandono estatal y la exclusión han marcado la vida de sus comunidades, la Diócesis de Barahona ha asumido una misión que trasciende los templos: acompañar, organizar y sostener la esperanza de la gente.
A 50 años de su creación, esta jurisdicción eclesiástica se consolida como una presencia viva en las provincias de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia, caminando junto a sus comunidades en medio de carencias, luchas sociales y transformaciones profundas.
Desde 1976, su historia ha estado ligada a la realidad de su gente: a sus dificultades, pero también a su capacidad de resistir y abrirse paso.
Fue a partir de la ordenación de su primer obispo cuando la región comenzó a tener una voz con peso moral y social.
Orígenes en una región históricamente relegada
La Diócesis de Barahona surge en un contexto de profundas limitaciones estructurales, con el objetivo de acercar la Iglesia a una de las zonas más empobrecidas del país.
Desde sus inicios asumió un carácter misionero, sostenido principalmente por los religiosos de la Congregación del Inmaculado Corazón de María (CICM).
Más que predicar desde el púlpito, estos sacerdotes se integraron a la vida comunitaria. Parroquias como Tamayo, Cristo Rey en Barahona, Villa Central, Vicente Noble, Neyba, Jimaní y Duvergé se convirtieron en espacios de orientación social, organización y acompañamiento.
Primeros misioneros: presencia en medio de la precariedad
El crecimiento de la diócesis no puede explicarse sin la entrega de los primeros misioneros.
El investigador y catedrático de la UASD, Juan Tomás Olivero Figuereo resalta que estos sacerdotes desarrollaron su labor en condiciones difíciles, llevando no solo el mensaje religioso, sino también acompañamiento social en comunidades apartadas.
Los religiosos del CICM fueron clave en este proceso, con presencia en gran parte del territorio de la región Enriquillo.
Entre ellos figuran Camilo Boesmans, Alberto Storme, Pablo Delaere, Santiago Meure, Francisco Vanhee, Francisco Brugmans, Gerardo Rogmans, Leo Theunissen, Andrés Geerts, José Ignasio López Virgil, Pablo De Houwer, Bernardo Vanhecke, Estanislao Szarwarck, David Curran, Lucas De Rudder, Dick Ademcick, Pablo Snoeck, Alfonso Huet, Alejandro Ulpindo, Humberto Vandenbulcke, Juan Docks, Ricardo Pichardo, Guillermo Desmet, Julio Calungo, Norman Soriano, Roy Milton Quiogue y Valentín Narcise.
También aportaron Florentina De Ley, Pedro Ruquoy, Larry Young, Frank De Waele, Theo Clercx, Howard Picard y José Giordano.
A ellos se sumaron los franciscanos, los salesianos —entre ellos el propio monseñor Rivas—, los Padres Paúles con Enrique Moreno y el clero diocesano representado en sus inicios por Julio Acosta (padre Julín).
Una Iglesia insertada en la vida de la gente
Con el tiempo, la diócesis evolucionó hacia una Iglesia profundamente vinculada a la realidad social.
El obispo Andrés Napoleón Romero Cárdenas la define como una Iglesia “encarnada”, comprometida con el bien común.
“Es una Iglesia del Evangelio, de hacer el bien, de acompañar a la gente en sus dolores y esperanzas”.
Esta visión se refleja en su presencia activa en comunidades urbanas, rurales y fronterizas, donde la fe también se expresa en servicio, educación y promoción humana.
Tres obispos y una misma línea pastoral
La historia de la diócesis ha estado marcada por tres obispos que han mantenido una misma visión pastoral:
- Fabio Mamerto Rivas Santos, quien imprimió el carácter misionero y cercano a los más vulnerables.
- Rafael Leónidas Felipe Núñez, quien fortaleció la organización pastoral y el trabajo social.
- Andrés Napoleón Romero Cárdenas, actual obispo, enfocado en la formación y los desafíos contemporáneos.
“Uno no comienza de cero; se integra a un camino ya trazado”, afirma Romero Cárdenas.
Los primeros misioneros: presencia en la precariedad
El crecimiento de la diócesis no puede entenderse sin la entrega de sus primeros misioneros, quienes trabajaron en condiciones difíciles llevando acompañamiento espiritual y social.
El investigador de la UASD, Juan Tomás Olivero Figuereo, destaca que estos religiosos fueron clave en la consolidación de la Iglesia en la región Enriquillo.
Vocaciones: un desafío actual
Uno de los principales retos es la escasez de vocaciones sacerdotales.
Actualmente, la diócesis cuenta con:
- 25 parroquias
- 27 sacerdotes
- 4 diáconos permanentes
- 47 religiosas
- Más de 500 catequistas
Sin embargo, la demanda pastoral supera su capacidad, mientras el seminario menor refleja una disminución en nuevos aspirantes.
Radio Enriquillo: la gran parroquia del Sur
Durante décadas, Radio Enriquillo ha sido considerada “la gran parroquia del Sur”, llevando orientación, educación y contenido social a comunidades apartadas.
Este medio ha sido clave en la comunicación comunitaria y el acompañamiento social.
Acción social y desarrollo regional
El compromiso social ha sido parte esencial de la diócesis.
A través de Fundasur y Cáritas, se han impulsado programas en:
- Educación
- Salud
- Vivienda
- Desarrollo comunitario
“Cuando el dinero llega a la mujer, transforma la familia”, sostiene el obispo.
La Iglesia también ha tenido un papel activo en la lucha por la presa de Monte Grande, considerada vital para el desarrollo del Suroeste.
Educación como eje del desarrollo
La diócesis promueve la educación como base del progreso.
En ese contexto destaca la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA), clave en la formación profesional en la región.
“Sin educación no hay desarrollo”, enfatiza Romero Cárdenas.
Un episodio marcado por el contexto político
Uno de los momentos históricos fue la ordenación de monseñor Rivas Santos, en medio de tensiones políticas.
La ausencia del entonces presidente Joaquín Balaguer evitó la militarización del acto, cuya seguridad fue asumida por jóvenes del sector Savica.
Una Iglesia que sigue en movimiento
A medio siglo de su fundación, la Diócesis de Barahona no se detiene.
Más que una estructura, sigue siendo:
- Presencia en las comunidades
- Acción social concreta
- Esperanza en medio de las dificultades
Su historia continúa en una región que aún enfrenta grandes desafíos, pero donde la Iglesia mantiene su compromiso de cercanía, servicio y transformación social.
Celebración el 24 de abril
Este 24 de abril, fecha de su fundación, la diócesis conmemorará sus cinco décadas con actividades que reunirán a comunidades de toda la región, en una celebración marcada por la fe y el compromiso con los más necesitados
































