El cese al fuego pactado entre Estados Unidos, Israel e Irán enfrenta su momento más crítico a menos de 48 horas de su implementación.
La tregua se encuentra en la «cuerda floja» tras reportarse intensos bombardeos por parte de Tel Aviv contra objetivos en territorio libanés, una acción que ha provocado la respuesta inmediata de Teherán.
Ante la reanudación de las hostilidades, Irán decidió cerrar nuevamente el Estrecho de Ormuz, utilizando su principal arma estratégica para presionar a la comunidad internacional.
Este paso marítimo es vital para la economía global, ya que por sus aguas transita el 20 % del petróleo y el 20 % del gas natural que se consume en todo el planeta.
Discrepancias sobre el alcance del acuerdo
El conflicto actual radica en la interpretación del pacto de no agresión. Mientras Washington y Teherán avanzaban en un borrador de 10 puntos, surgieron fisuras profundas sobre la inclusión del Líbano en el cese al fuego.
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La postura de Israel: Tel Aviv sostiene que sus operaciones en el Líbano son independientes del acuerdo nuclear o comercial con Irán.
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La respuesta de Irán: Teherán considera que cualquier ataque a sus aliados regionales invalida el compromiso de mantener abierto el Estrecho de Ormuz.
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La advertencia de EE. UU.: Se mantiene latente la amenaza del presidente Donald Trump de devolver a la economía iraní a la «Edad de Piedra» si el flujo energético mundial es bloqueado de forma permanente.

































