Al cumplirse el primer mes desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva militar contra Irán el pasado 28 de febrero de 2026, los ambiciosos objetivos estratégicos de las potencias occidentales parecen estar lejos de alcanzarse.
La República Islámica no solo mantiene su estructura de mando, luego de eliminados líderes claves, sino que ha logrado tensionar la estabilidad económica mundial.
La guerra, justificada inicialmente por Washington y Tel Aviv como una misión para destruir las capacidades balísticas y nucleares iraníes y provocar el colapso del régimen, se ha transformado en un conflicto de desgaste con repercusiones en toda la región del Medio Oriente.
El pulso de Teherán y el bloqueo de Ormuz
A pesar de la intensidad de los bombardeos, la República Islámica mantiene el pulso bélico, aunque a un costo humanitario devastador para su propia población.
Lejos de retroceder, Irán ha respondido con ataques asimétricos en puntos estratégicos de la región y mantiene un bloqueo férreo al Estrecho de Ormuz.
Este cierre del paso marítimo, por donde circula gran parte del petróleo mundial, es el factor que mantiene en vilo a los mercados internacionales:
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Impacto Económico: El precio del crudo se mantiene al alza, obligando a gobiernos como el dominicano a inyectar subsidios millonarios para evitar el colapso interno.
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Resistencia Diplomática: Teherán se muestra reacio a cualquier intento de diálogo, exigiendo el cese inmediato de las hostilidades antes de sentarse a la mesa de negociaciones.
¿Un conflicto sin salida a corto plazo?
Analistas internacionales coinciden en que la estrategia de «máxima presión militar» no ha logrado el desmoronamiento interno del régimen que esperaban los líderes de EEUU e Israel.
Por el contrario, el conflicto amenaza con cronificarse, afectando las cadenas de suministro globales y el flete de alimentos, un tema que ya genera preocupación en la República Dominicana.
Mientras las potencias recalibran sus planes, el mundo observa con cautela un escenario donde la diplomacia parece haber perdido la batalla frente a los misiles, y donde el costo de la energía sigue siendo el principal arma de presión de Irán.

































