Por Ana Lucía Beltré
Cada 10 de octubre, cuando conmemoramos el Día Mundial de la Salud Mental, se nos presenta una oportunidad para reflexionar sobre una realidad que no admite más postergaciones: la salud mental no puede esperar en la República Dominicana.
Hoy más que nunca debemos entender que la salud mental no puede esperar y que es un derecho humano, no un privilegio. Sin embargo, miles de dominicanos continúan enfrentando en silencio trastornos como la ansiedad, la depresión y otras afecciones del estado de ánimo, muchas veces sin acceso a atención oportuna.
Las cifras son claras: aproximadamente el 20 % de la población dominicana experimentará algún trastorno mental en algún momento de su vida. Esta realidad confirma que la salud mental no puede esperar, sobre todo después del impacto de la pandemia del COVID-19.
Nos enfrentamos a limitaciones importantes: una inversión en salud mental menor al 1 % del presupuesto sanitario, una escasez crítica de especialistas —con apenas 257 psiquiatras— y múltiples barreras económicas y sociales. Todo esto evidencia que la salud mental no puede esperar.
A esto se suma el estigma. Muchas personas aún sienten miedo de hablar, de buscar ayuda, de reconocer que necesitan apoyo. Por eso, insistimos en que la salud mental no puede esperar, ni puede seguir siendo tratada con indiferencia.
La salud mental no se detiene ante crisis, desastres o emergencias. En esos escenarios, se vuelve aún más urgente. De ahí que la salud mental no puede esperar y debe garantizarse el acceso equitativo a servicios en todos los niveles.
Hacemos un llamado a las autoridades a priorizar este tema con políticas públicas sostenibles, mayor inversión y fortalecimiento de la atención primaria. Porque la salud mental no puede esperar si aspiramos a una sociedad más justa.
Pero también es un compromiso social: hablar, acompañar, empatizar. Romper el silencio. Entender que cuidar la mente es cuidar la vida.
En la República Dominicana, donde miles luchan en silencio, la salud mental no puede esperar. Es momento de actuar.






























