Tomás Aquino Méndez
Santo Domingo, RD.-
Es innegable el avance de la comunicación. La tecnología nos mantiene cada vez más unido por la vía digital. Cualquier acontecimiento, donde quiera que se produzca se conoce en segundos por miles de seres humano en todo el mundo. Si esa comunicación estuviese al servicio del bien, de la solidaridad, del respeto, viviésemos en un mundo más humana y solidario.
El valor que dan los medios a la información, en muchas ocasiones, no recibe el espacio que demanda el respeto a la vida humana. La rotura del cristal de una lujosa tienda en Francia, encuentra mayor despliegue que la muerte por un misil de 10 mil niños en la franja de Gaza o el fallecimiento por hambre de dos mil niños haitianos.
Repercute más la declaración del primer ministro francés, acusando a supuestos inmigrantes de provocar protestas en las calles de Paris, que la destrucción de decenas de humildes viviendas por los misiles lanzados por Rusia o Estados Unidos en Irán o Ucrania.
Es cierto que hoy estamos más “comunicados”, pero siento que menos informados. Nos llegan más noticias manipuladas y menos sobre la realidad que viven millones de seres humanos en el mundo.
La realidad que vive Haití con la actitud despiadada de las pandillas, se conoce cuando las grandes potencias desean que así sea o cuando desaparecen 4 soldados salvadoreños que hay que rescatar. Un piropo de Donald Trump a una “voluptuosa” señora, logra más espacio en los medios que la muerte de dos mil niños haitianos por falta de alimentos.
El Primer Ministro francés acusa a inmigrantes y “comunistas” de las protestas en su país y eso recibe despliegue mundial. Pero, desconocemos si esas protestas tienen origen en lo mal que anda la salud, la educación, si el salario es justo o abunda el empleo.
Haití, Francia y Gaza no debe ser solo lo que quieren los gobernantes y los medios que sepamos. En esas naciones hay seres humanos con derechos. Ciudadanos reclamando atención. Denunciando abusos y masacre contra su población inocente.
No hagamos propia la primera versión que nos llega. Vayamos más allá de lo que nos quieren “vender” como “VERDAD” y hurguemos en “lo que no se ve” en cada




























