HAITÍ | CRISIS DE SEGURIDAD
SANTO DOMINGO, RD. –
El excónsul de Haití en República Dominicana, Edwin Paraison, afirmó que la población haitiana recibe positivamente y respalda la decisión del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, de desplegar un contingente militar en Haití para contribuir a la búsqueda de cuatro técnicos salvadoreños desaparecidos y enfrentar a las pandillas que mantienen el control de amplios territorios, especialmente en Puerto Príncipe.
Paraison sostuvo que existe una percepción de mayor determinación para enfrentar las estructuras criminales, en contraste con los resultados obtenidos durante los últimos años por las misiones internacionales que han intervenido en el país caribeño.
El presidente de la Fundación Zile comparó el ambiente actual con el que se produjo durante la presencia de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), encabezada por Brasil, y aseguró que, al igual que entonces, una parte importante de la población observa favorablemente la llegada de fuerzas extranjeras para contribuir a recuperar la seguridad.
Pide aclarar bajo qué mando operan los soldados salvadoreños
Durante una entrevista con el periodista Héctor Herrera Cabral, en el programa D’AGENDA, que se transmite los domingos por Telesistema, canal 11, y TV Quisqueya para Estados Unidos, Paraison reconoció que existen inquietudes sobre la estructura de mando del contingente militar salvadoreño.
Explicó que algunos sectores han expresado preocupación porque los soldados de El Salvador no estarían bajo el mando directo de la Fuerza de Supresión de Pandillas, sino bajo las órdenes del alto mando militar de su propio país.
Ante esa situación, consideró necesario que las autoridades correspondientes ofrezcan explicaciones que permitan despejar las dudas y transmitir tranquilidad a quienes tienen reservas sobre el funcionamiento de la operación.
No obstante, recordó que en 2024 el presidente Nayib Bukele había planteado la posibilidad de enviar militares salvadoreños a Haití, bajo tres condiciones: que la intervención se realizara dentro de un mandato de las Naciones Unidas, que contara con la aceptación del Gobierno haitiano y que su financiación procediera de la comunidad internacional.
Paraison sostuvo que esas condiciones se han cumplido en el escenario actual.
Cuestiona resultados de las misiones internacionales
El exministro para la Diáspora haitiana lamentó que, pese al tiempo transcurrido desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse y la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que dio origen a la misión internacional de apoyo a la seguridad, Haití todavía no haya conseguido recuperar territorios controlados por las pandillas.
También cuestionó los resultados del contingente policial desplegado desde Kenia, al considerar que no se han producido avances concretos en la recuperación de zonas bajo control de las organizaciones criminales ni en la captura de sus principales dirigentes.
Paraison expresó que, después de varios años de intervenciones y esfuerzos internacionales, las autoridades haitianas y los organismos involucrados todavía tienen dificultades para mostrar resultados en materia de seguridad.
A su juicio, esa situación ayuda a explicar el respaldo que, según afirmó, recibe entre la población haitiana la decisión de El Salvador de involucrarse en las operaciones contra las pandillas.
Temen que los cuatro técnicos salvadoreños estén muertos
Al referirse a la desaparición de los cuatro técnicos salvadoreños, Paraison manifestó que existe temor de que ya no estén con vida.
El dirigente de la sociedad civil haitiana agregó que circulan versiones en Haití según las cuales los jóvenes centroamericanos habrían acudido al lugar donde fueron atacados sin contar con protección de las autoridades locales ni de la Fuerza de Supresión de Pandillas.
Sin embargo, se trata de rumores que, según sus declaraciones, circulan en el país y que no fueron presentados como hechos confirmados.
La desaparición de los cuatro técnicos constituye uno de los elementos que rodean el despliegue salvadoreño, en medio de una crisis de seguridad que continúa afectando a Haití y de las expectativas de la población sobre la capacidad de las fuerzas nacionales e internacionales para enfrentar a las pandillas.





























