CRISIS DE SEGURIDAD EN HAITÍ
SANTO DOMINGO, RD. –
El presidente de la Fundación Zile, Edwin Paraison, afirmó que los principales cabecillas de las estructuras criminales que operan en Haití comienzan a sentir temor ante la presión de la Fuerza de Supresión de Pandillas, que cuenta con el apoyo de tropas salvadoreñas.
“Por primera vez he notado que el miedo comienza a apoderarse de ellos”, expresó Paraison durante una entrevista en el programa D’AGENDA, al referirse a informaciones sobre presuntas desbandadas dentro de organizaciones criminales que operan en territorio haitiano.
El ex cónsul haitiano mencionó particularmente las estructuras dirigidas por Joseph Wilson, conocido como Lanmo Sanjou, y Claudy Celestin, identificado en el bajo mundo como Chen Mechan.
Según explicó, las operaciones se han concentrado en una zona que comprende desde Croix-des-Bouquets, donde se produjo el incidente relacionado con la desaparición de cuatro técnicos salvadoreños, hasta las comunidades de Canthier y Font Parisienne.
Paraison sostuvo que la presencia de la fuerza internacional en esos puntos estaría limitando las actividades cotidianas de las pandillas, que durante años han recurrido a la extorsión y al cobro de peajes ilegales para financiar sus operaciones.
Extorsión y comercio
El presidente de Fundación Zile también llamó la atención sobre el impacto económico de esas prácticas, que afectan tanto el transporte de mercancías dominicanas hacia Haití como a pequeños y medianos empresarios haitianos.
Recordó que el ministro de Defensa dominicano, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, presentó en el programa La Agenda Semanal información sobre los pagos que deben realizar contenedores y camiones que transportan productos dominicanos.
Asimismo, citó declaraciones del presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, Iván de Jesús García, quien habría señalado que las bandas exigen alrededor de US$5,000 semanales.
Paraison precisó que esos cobros corresponden al comercio transfronterizo que utiliza la carretera internacional, pero aseguró que dentro de Haití la extorsión tiene un alcance todavía mayor y se produce diariamente.
Advirtió que esos pagos ilegales terminan repercutiendo en el costo de los productos y servicios, debido a que los comerciantes trasladan parte de esos gastos a los consumidores.
Las declaraciones de Paraison ponen nuevamente en perspectiva la dimensión económica y territorial del control que ejercen las pandillas en Haití, así como los desafíos que enfrenta la fuerza internacional para debilitar sus estructuras y restablecer condiciones de seguridad.






























