TECNOLOGÍA, IGLESIA Y SOCIEDAD
HIGÜEY, LA ALTAGRACIA, RD. –
El obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte, advirtió sobre los riesgos de deshumanización asociados al avance de la inteligencia artificial y llamó a garantizar que la tecnología permanezca al servicio de las personas.
En una reflexión difundida a través de su cuenta en la red social X, Castro Marte valoró el planteamiento de la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, presentada como una reflexión sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial.
El religioso sostuvo que la humanidad no debe permitir que los algoritmos manipulen a las personas ni que el progreso tecnológico sustituya valores fundamentales como la conciencia, la libertad, la responsabilidad y la fraternidad.
Su planteamiento sitúa la dignidad humana en el centro de la discusión sobre el desarrollo tecnológico y llama a examinar las consecuencias éticas y sociales de las herramientas digitales que cada vez tienen mayor incidencia en la vida cotidiana.
La tecnología debe fortalecer la humanidad
El obispo fundamentó su reflexión en una visión cristiana que reconoce al ser humano como criatura de Dios, llamado a cuidar la tierra y respetar la dignidad de sus semejantes.
En ese sentido, planteó que el verdadero progreso no puede medirse exclusivamente por la capacidad de crear máquinas más inteligentes, sino también por la posibilidad de construir una sociedad más justa, solidaria y respetuosa de los derechos humanos.
La encíclica Magnifica Humanitas, firmada por el papa León XIV el 15 de mayo de 2026 y presentada oficialmente el 25 de mayo, aborda precisamente la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial puede contribuir al desarrollo y ampliar las capacidades humanas, pero su utilización también requiere principios éticos que protejan la privacidad, la autonomía y la dignidad de las personas.
El desafío consiste en avanzar tecnológicamente sin perder nuestra humanidad. ¿Cómo garantizar que la inteligencia artificial contribuya al bienestar colectivo y no se convierta en un instrumento de manipulación o exclusión? Es una pregunta que merece atención pública y un debate abierto.
encíclica Magnifica Humanitas (2026), del papa León XIV, constituye una de las reflexiones más proféticas de un pontífice contemporáneo frente al riesgo de deshumanización de la humanidad. Firmada el 15 de mayo de 2026, lleva por subtítulo Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. .
Su planteamiento se fundamenta en una antropología cristiana que reconoce al ser humano como criatura de Dios, llamado a cuidar y administrar la tierra, no a destruir la dignidad de sus semejantes ni a deshumanizar la creación.
Este documento constituye un anuncio y un compromiso moral con la humanidad: la inteligencia artificial debe estar al servicio de la persona humana, y nunca la persona al servicio de la tecnología. La humanidad no puede dejarse manipular por los algoritmos ni permitir que el progreso tecnológico sustituya la conciencia, la libertad, la responsabilidad y la fraternidad.
El verdadero progreso no se mide únicamente por la capacidad de crear máquinas más inteligentes, sino por nuestra capacidad de construir una sociedad más humana, justa y solidaria.
— Obispo Castro Marte (@Jesuscastro126) October 10, 2026































