Educación | PISA 2025
SANTO DOMINGO, RD. –
La presidenta del Frente Amplio (FA) y expresidenta de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), María Teresa Cabrera, consideró que el llamado de las autoridades educativas a discutir una reforma de la educación dominicana debe partir de un análisis integral del sistema y no limitarse a introducir nuevos cambios en la escuela.
Cabrera planteó que corresponde al Consejo Nacional de Educación evaluar, ponderar y analizar la situación, formular las preguntas necesarias y definir las acciones que correspondan, tomando en cuenta los múltiples factores que inciden en los aprendizajes.
La dirigente política y educadora se refirió al tema durante una entrevista en el programa El Despertador, que se transmite por Color Visión, canal 9, al abordar la discusión generada tras la publicación de los resultados de la prueba PISA 2025.
Los resultados muestran que República Dominicana mejoró respecto de 2018 en las tres áreas evaluadas: ciencias pasó de 336 a 361 puntos, matemática de 334 a 339 y lectura de 342 a 346. Sin embargo, los niveles de competencia siguen siendo bajos: solo el 9 % de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en matemática, 23 % en lectura y 26 % en ciencias.
“La educación es un fenómeno bastante complejo”
Cabrera recordó que República Dominicana ha desarrollado diferentes procesos de reforma y planificación educativa durante las últimas décadas.
Mencionó que desde la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, celebrada en Jomtien en 1990, se formularon distintos planes y posteriormente el país desarrolló varios planes decenales y el Pacto Nacional para la Reforma Educativa, por lo que consideró necesario preguntarse qué ha ocurrido con esos procesos y cuáles factores continúan limitando los aprendizajes.
A su juicio, el problema consiste también en que con frecuencia la educación se analiza de manera demasiado estrecha, reduciéndola a lo que ocurre dentro de las escuelas.
“La escuela no está en el aire. La escuela está en una sociedad, en un contexto social, cultural, histórico, que la condiciona”.
Explicó que la educación, entendida como fenómeno social, involucra también a la familia, los sindicatos, clubes, juntas de vecinos, funcionarios públicos, medios de comunicación, redes sociales y otros espacios de socialización.
Familia, comunidad y medios también educan
La expresidenta de la ADP sostuvo que esos espacios generan aprendizajes, tanto positivos como negativos, porque las personas interiorizan comportamientos, valores y prácticas que observan cotidianamente.
En ese sentido, advirtió que cuando una sociedad normaliza determinados comportamientos, estos pueden terminar siendo asumidos como normales por las nuevas generaciones.
Puso como ejemplos la violencia, la corrupción y la discriminación, al señalar que cuando esas prácticas se repiten cotidianamente y no existe una respuesta social o institucional clara, pueden convertirse en referentes de aprendizaje.
También llamó la atención sobre el peso que tienen actualmente las redes sociales y las múltiples plataformas digitales en la formación de niños, adolescentes y jóvenes.
“Todo esto, todos esos contenidos llegan”, expresó, al plantear que mientras la escuela selecciona y organiza racionalmente los contenidos educativos, los estudiantes están expuestos simultáneamente a una gran cantidad de información fuera del sistema escolar.
Tecnología e inteligencia artificial
Cabrera también identificó el desarrollo acelerado de la tecnología como uno de los factores que deben ser estudiados.
Consideró que la revolución científico-tecnológica, el peso de las redes sociales y la expansión de la inteligencia artificial están modificando las formas en que las nuevas generaciones acceden a la información y construyen conocimientos.
En el caso de la inteligencia artificial, sostuvo que, si no se utiliza con criterios pedagógicos, puede convertirse en un problema, por lo que su incorporación al sistema educativo debe ser analizada dentro de una estrategia más amplia.
Preocupación por el pensamiento crítico
Uno de los principales elementos planteados por Cabrera fue la necesidad de recuperar y fortalecer el pensamiento crítico y lógico.
Recordó que algunas reformas curriculares redujeron el espacio de las humanidades y las ciencias sociales y mencionó particularmente la eliminación de la filosofía del currículo en la reforma educativa de 1992.
A su entender, la filosofía contribuye a ordenar las ideas y el pensamiento, capacidades que considera fundamentales frente a los desafíos actuales.
Cabrera vinculó esta preocupación con las competencias que evalúa PISA y con las dificultades que pueden presentar estudiantes para distinguir entre una opinión y un hecho, comprender un texto, argumentar una posición, establecer relaciones y realizar comparaciones.
“Lo que está en crisis ahí es esa capacidad crítica, ese pensamiento crítico, ese pensamiento lógico”.
Educación y democracia
La dirigente del Frente Amplio sostuvo que el desarrollo del pensamiento crítico trasciende el ámbito académico y tiene implicaciones para la vida democrática.
Consideró que una ciudadanía democrática necesita contar con herramientas para analizar críticamente la realidad, construir opiniones y asumir posiciones fundamentadas.
Por ello, planteó que el desafío educativo debe abordarse desde una perspectiva que considere simultáneamente los factores pedagógicos, sociales, culturales, tecnológicos y familiares.
“No se puede despachar este desafío con aparataje”
Cabrera llamó a evitar que la discusión sobre los resultados de PISA termine simplemente en otro anuncio, pacto o reforma sin una evaluación profunda de las políticas implementadas anteriormente.
“Nosotros hemos hecho muchos pactos”, sostuvo, al insistir en que el país necesita preguntarse qué ha funcionado, qué no ha funcionado y cuáles son las causas que explican los resultados actuales.
Su planteamiento coincide con la discusión abierta tras PISA 2025: aunque República Dominicana muestra avances de largo plazo, especialmente en ciencias, los resultados continúan reflejando una importante brecha de competencias respecto del promedio de la OCDE.
Para Cabrera, por tanto, cualquier nuevo proceso de transformación educativa debe partir de un diagnóstico integral y de preguntas profundas sobre el sistema, en lugar de concentrarse exclusivamente en la escuela.
La educadora consideró que el Consejo Nacional de Educación debe jugar un papel central en ese proceso, evaluando la realidad educativa, ponderando sus diferentes dimensiones y definiendo las acciones que permitan enfrentar los desafíos de aprendizaje que todavía persisten.





























