PUERTO PRÍNCIPE, Haití. –
Una nueva jornada de violencia sacudió a Kenscoff, donde un ataque de grupos armados dejó más de 40 personas muertas, según el balance preliminar ofrecido por el alcalde de esa comuna, Massillon Jean, quien calificó la noche como una “noche de terror”.
El ataque comenzó alrededor de las 9:00 de la noche y se extendió durante horas, provocando la huida de residentes de distintos sectores. Entre los lugares atacados figura una iglesia que servía de refugio a personas desplazadas de otras zonas afectadas previamente por la violencia de las bandas.
El alcalde Jean informó al programa matutino Magik 9 que, además de las muertes, se reportaron secuestros y vehículos incendiados. Al momento de sus declaraciones, las autoridades todavía trabajaban en la elaboración de un balance definitivo de víctimas.
La violencia también alcanzó propiedades particulares. La residencia familiar del reconocido médico haitiano William Pape, director de los centros Gheskio, fue atacada y uno de sus guardianes murió. También fueron encontrados muertos varios caballos que se encontraban en los establos de la propiedad.
Videos muestran escenas de horror
Durante las primeras horas de la mañana comenzaron a circular videos que muestran cuerpos tendidos en distintos puntos de la zona, mientras familiares y residentes expresaban su dolor ante la magnitud de la tragedia.
Testimonios recogidos en el lugar describen una noche marcada por los disparos y el miedo. Residentes aseguraron haber buscado refugio en árboles, detrás de muros y en otros lugares para intentar sobrevivir al ataque.
La tragedia provocó indignación entre miembros de la comunidad, quienes reclamaron acciones más contundentes de las autoridades de seguridad y exigieron cambios en el liderazgo policial local.
Kenscoff bajo ataques recurrentes
El nuevo ataque ocurre después de una serie de ofensivas de las bandas armadas contra Kenscoff y zonas próximas.
Un informe de Naciones Unidas citado en el reporte señala que entre el 4 y el 9 de julio grupos vinculados a la banda Village de Dieu realizaron ataques en Kenscoff y Pétion-Ville que dejaron al menos 61 personas muertas, incluidos 14 niños.
El alcalde Massillon Jean, citando un informe actualizado de la autoridad administrativa local, indicó que el balance de esa ola de violencia habría aumentado hasta 105 fallecidos.
La situación también había sido documentada por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH). Un informe publicado en abril de 2025 señaló que, entre el 27 de enero y el 27 de marzo de ese año, los ataques registrados en Kenscoff y otras zonas provocaron al menos 262 muertos, entre civiles y presuntos miembros de bandas, además de decenas de heridos.
Cuestionan respuesta de las fuerzas de seguridad
La nueva masacre ha puesto nuevamente bajo presión a la Policía Nacional de Haití (PNH), las Fuerzas Armadas de Haití y las unidades desplegadas para enfrentar a las organizaciones criminales.
El director general de la Policía Nacional, Vladimir Paraison, fue cuestionado públicamente por residentes durante una protesta. El jefe policial aseguró que las fuerzas de seguridad cuentan con policías, equipos y vehículos blindados en las zonas bajo su responsabilidad.
Sin embargo, la persistencia de los ataques alimenta las críticas sobre la capacidad de las autoridades para anticipar y contener las ofensivas de las bandas.
El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé ya había reconocido anteriormente que los servicios de inteligencia conocían la posibilidad de un ataque contra Kenscoff, lo que generó cuestionamientos sobre la capacidad de las autoridades para convertir la información de inteligencia en acciones preventivas.
Gobierno promete recuperar el control
Tras la masacre, el Gobierno haitiano expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que las fuerzas de seguridad se encuentran en máxima alerta.
En un comunicado titulado “Kenscoff no cederá”, el Gobierno afirmó que se están enviando refuerzos a la zona y aseguró que las órdenes a las fuerzas de seguridad son proteger a la población, garantizar la seguridad e intervenir contra los grupos armados.
Las autoridades también prometieron restablecer el control estatal sobre Kenscoff y aseguraron que las bandas no tendrán refugio ni impunidad.
No obstante, la nueva ofensiva vuelve a poner en duda la efectividad de las medidas adoptadas por el Estado haitiano, en momentos en que las organizaciones criminales mantienen una fuerte presencia en distintas zonas del país.
La sucesión de masacres, desplazamientos, secuestros y ataques contra comunidades evidencia la dimensión de la crisis de seguridad que enfrenta Haití y aumenta la presión sobre el Gobierno para demostrar que las inversiones realizadas en la Policía y las fuerzas de seguridad pueden traducirse en protección efectiva para la población.
































