LA HABANA, Cuba.-
El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves una nueva ronda de sanciones a Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, así como a miembros de la familia Castro y personas vinculadas al círculo de poder de la isla, en una medida que profundiza la presión de Washington sobre el gobierno cubano.
For decades, Cuba has been the world capital for radical left-wing terrorism. The regime in Havana has recruited, trained and backed violent Marxist and third-worldist movements across our hemisphere and beyond. Today, we are targeting the network that enables and funds Cuba’s…
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) June 4, 2026
La decisión fue dada a conocer por el Departamento del Tesoro estadounidense en el marco de la política de sanciones económicas que mantiene contra La Habana, una estrategia que el Gobierno cubano define como un «cerco económico» y que Washington justifica por razones de seguridad nacional y derechos humanos.
Entre los sancionados figura nuevamente el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien ya había sido objeto de medidas restrictivas en julio del año pasado debido a la represión de las protestas antigubernamentales ocurridas en 2021.
Alcanzan familiares de los Castro
La nueva lista incluye además a Alejandro Castro Espín, hijo del líder histórico de la Revolución Cubana, Raúl Castro, así como a Raúl Alejandro Castro, nieto del exmandatario cubano.
También fue incluido Manuel Anido Cuesta, hijastro de Díaz-Canel y una de las figuras cercanas al mandatario cubano.
Las sanciones implican restricciones financieras y bloqueos sobre posibles activos o intereses económicos que estas personas puedan tener bajo jurisdicción estadounidense.
Endurece la política hacia Cuba
Las medidas forman parte de una estrategia más amplia impulsada por Washington para incrementar la presión sobre el Gobierno cubano.
Estados Unidos mantiene un embargo económico contra Cuba desde 1962, pero durante el segundo mandato del presidente Donald Trump las restricciones han sido reforzadas mediante sanciones financieras, acciones judiciales y mayores limitaciones comerciales.
Según medios internacionales, Washington también ha promovido acciones legales contra figuras históricas del régimen y ha endurecido las restricciones relacionadas con el suministro energético hacia la isla.
Cuba enfrenta una profunda crisis
La nueva ofensiva estadounidense ocurre en momentos en que Cuba atraviesa una de las situaciones económicas más complejas de las últimas décadas.
La isla enfrenta problemas de abastecimiento de alimentos, medicamentos, combustible y energía eléctrica, así como un incremento sostenido de la migración y el deterioro de las condiciones de vida de gran parte de la población.
Diversos analistas consideran que se trata de la crisis económica más severa experimentada por el país desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.
Negociaciones sin resultados
A pesar de las tensiones, Washington y La Habana han mantenido contactos y conversaciones orientadas a buscar mecanismos que permitan reducir las tensiones bilaterales y abordar temas migratorios, económicos y de seguridad.
Sin embargo, hasta el momento esos esfuerzos no han producido acuerdos significativos.
Mientras Estados Unidos sostiene que Cuba representa una amenaza para sus intereses de seguridad, el Gobierno cubano insiste en que está dispuesto a dialogar, pero sin renunciar a lo que considera principios fundamentales de soberanía e independencia nacional.
Las nuevas sanciones reflejan que la relación entre ambos países continúa marcada por profundas diferencias políticas e ideológicas, más de seis décadas después del inicio del embargo económico estadounidense contra la isla.



























