El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) emitió una advertencia global sobre el impacto devastador que el conflicto en Oriente Medio está teniendo fuera de sus fronteras.
Según el organismo, esta crisis no es solo regional, sino que pone en riesgo la estabilidad de 162 países, cuyas poblaciones más vulnerables enfrentan una amenaza directa de caer en la pobreza extrema.
Alexander De Croo, Administrador del PNUD, fue tajante al describir la velocidad de la destrucción: “Un conflicto puede destruir en pocas semanas lo que los países han construido a lo largo de los años”.
Un retroceso brutal para el desarrollo
La guerra actúa como un catalizador de crisis en cadena, afectando principalmente tres áreas críticas para el desarrollo humano:
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Suministro Energético: La inestabilidad en rutas comerciales clave eleva los costos del combustible, impactando el transporte y la producción de alimentos.
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Inflación Alimentaria: El aumento de los costos logísticos encarece la canasta básica en países dependientes de las importaciones.
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Desvío de Recursos: Fondos destinados al desarrollo y la infraestructura social están siendo redirigidos a cubrir emergencias económicas y de seguridad.
Movilización internacional
Ante este escenario, las oficinas regionales del PNUD se están movilizando para diseñar estrategias que limiten el impacto económico y humano.
El objetivo es proporcionar herramientas de resiliencia a los gobiernos para proteger a sus ciudadanos ante las fluctuaciones de un mercado global cada vez más impredecible.





























