El obispo de la Diócesis Stella Maris, monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, admitió este domingo que la Iglesia Católica dominicana ha estado ausente en momentos y espacios donde históricamente mantenía una presencia activa.
Durante una entrevista en el programa «D’AGENDA», el prelado aclaró que, aunque se están recuperando esos espacios, la institución atraviesa un cambio de estilo tras el liderazgo de figuras que calificó como «insustituibles».
Ruiz de la Rosa enfatizó que la ausencia mediática no significa inacción, sino un enfoque renovado en la resolución de problemas directos dentro de las diócesis y el acompañamiento constante a las comunidades más empobrecidas.
Un liderazgo en transición y «monaguillos» del legado
El obispo fue enfático al señalar que la figura del arzobispo emérito, monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, dejó un vacío que no se busca llenar de la misma forma, dada su dimensión histórica.
Puntos destacados de la entrevista:
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Figuras insustituibles: Monseñor Ruiz mencionó que la generación actual de obispos se considera «monaguillos» aprendiendo del legado de líderes como López Rodríguez, Agripino Núñez Collado y Hugo Eduardo Polanco Brito.
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Voz Profética: Afirmó que, aunque no siempre hay micrófonos en las parroquias, los sacerdotes denuncian diariamente los males sociales desde el púlpito.
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El Sermón de las Siete Palabras: Reafirmó que este escenario sigue siendo el principal espacio de crítica y autocrítica para la institución, pero no el único.
Presencia en los medios y compromiso social
Respecto a su rol personal, Manuel Antonio Ruiz de la Rosa explicó que su menor exposición en los medios de comunicación responde a una decisión de priorizar la gestión diocesana. Sin embargo, aseguró que «cuando se necesite alzar la voz por la gente», asumirá esa tarea con responsabilidad.
«La Iglesia está haciendo su trabajo, está presente, y nosotros vamos a cumplir con el liderazgo que tenemos que ejercer en cada una de las situaciones para poder acompañar a las personas con madurez», sostuvo el religioso ante el periodista Héctor Herrera Cabral.
El prelado concluyó que la Iglesia Católica no se apartará de los pobres y que las reflexiones de los obispos sobre el caminar de la sociedad son permanentes, aunque la falta de «amplificación» mediática a veces genere una percepción errónea de silencio ante los problemas nacionales.

































