La madrugada de este lunes no fue de descanso para los residentes de los sectores Camboya y La Cañada de Savica. Una intensa ráfaga de tiros despertó violentamente a las familias de estas barriadas, quienes denunciaron a la redacción de www.lalupadelsur.com que el tiroteo en Barahona se ha convertido en una «costumbre de terror» ante la mirada indiferente de las autoridades las autoridades policiales.
Los comunitarios, que por temor a represalias de bandas locales solicitaron reserva de su identidad, narraron cómo tuvieron que lanzarse al suelo y «cortar el sueño» para proteger a niños y ancianos de los proyectiles que surcaban el aire en ambos territorios.
Sin respuesta
La indignación de los munícipes apunta directamente a la Dirección Regional Sur de la Policía Nacional. A pesar de la frecuencia con la que se producen estos incidentes, la respuesta policial es calificada como nula.
«No hay respuestas de la Policía ni de ninguna otra autoridad. Eso nos deja a merced de quienes no respetan a nuestra comunidad y nos ponen en peligro de muerte», afirmó una residente de Camboya, visiblemente afectada por la situación de inseguridad.
Desafío para el General Ferreiras Veras
La llegada del nuevo director regional, el general de brigada Juan Pablo Ferreiras Veras, genera una mezcla de esperanza y exigencia en la población.
Los sectores afectados esperan que el oficial enfrente con el carácter necesario estas acciones delictivas que mantienen en vilo a Barahona.
Asimismo, quienes residen en estos dos lugares cuestionaron las estadísticas presentadas por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful.
Los residentes critican que cada lunes se informe sobre una supuesta disminución de la criminalidad, cuando la realidad en las calles de Barahona contradice los datos oficiales.
«En la práctica, la delincuencia no baja, solo baja en los papeles», sentenciaron los denunciantes.

































