El hallazgo de una finca de marihuana en Baní vuelve a encender las alertas sobre la expansión de cultivos ilícitos en zonas montañosas del sur del país, áreas que por su geografía se convierten en terreno propicio para operaciones clandestinas.
La finca de marihuana en Baní fue localizada en la sección Montería tras un operativo conjunto del Ministerio Público y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), con apoyo aéreo de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD) y agencias de inteligencia del Estado.
Según el informe oficial, las labores de vigilancia permitieron identificar movimientos sospechosos en la zona, lo que condujo a un despliegue aéreo y terrestre que culminó con el desmantelamiento de la finca de marihuana en Baní.
Plantación a gran escala
En el lugar fueron encontradas 1,835 plantas de aproximadamente dos metros de altura, además de dos cubetas llenas del vegetal ya procesado. Las autoridades también ocuparon extractores, extensiones eléctricas, bomba de regadío, herramientas, combustible y cientos de fundas con tierra y semillas preparadas para continuar ampliando la siembra.
La dimensión de la finca de marihuana en Baní evidencia una operación organizada, con infraestructura improvisada pero funcional, instalada en un entorno de difícil acceso.
Expansión silenciosa en la montaña
El caso reabre el debate sobre la creciente utilización de áreas rurales y montañosas para el cultivo de marihuana. La ubicación estratégica de esta finca de marihuana en Baní, lejos de núcleos urbanos y con acceso limitado, confirma un patrón que las autoridades han venido enfrentando en distintas provincias del país.
No se trata de un cultivo aislado ni improvisado. La logística encontrada en la finca de marihuana en Baní indica planificación, inversión y permanencia en el tiempo.
Implicados bajo persecución
Las autoridades informaron que persiguen al propietario del terreno, de nacionalidad dominicana, así como a dos ciudadanos haitianos vinculados a la operación. Todos están identificados y se les exhorta a entregarse para enfrentar cargos por violación a la Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas.
Las plantas decomisadas serán enviadas al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) para los fines legales correspondientes.
Mientras tanto, los organismos oficiales aseguran que reforzarán la vigilancia en zonas montañosas para evitar que otra finca de marihuana en Baní o en cualquier punto del país logre operar con impunidad.


























