El Obispo Manuel Ruiz se convirtió en el eje de una mediación clave este viernes, tras reunirse con el dirigente de la organización Antigua Orden para evitar que una manifestación programada concluya frente a la vivienda de una familia afectada por una tragedia en el sector Katanga, en Los Mina, Santo Domingo Este.
La reunión se desarrolló en un ambiente de diálogo, con la presencia del sacerdote Gregorio Alegría, representantes comunitarios y miembros de la Policía Nacional, entre ellos el coronel Diego Pesqueira, portavoz policial.
El objetivo fue claro: preservar la paz y evitar tensiones adicionales en una comunidad que aún vive días de duelo.
Monseñor Manuel Ruiz, obispo de la Diócesis Stella Maris de Santo Domingo Este, explicó que la Iglesia no se opone al derecho ciudadano de manifestarse, siempre que exista el debido permiso oficial. Sin embargo, pidió que la actividad no concluya frente a la residencia de la madre del adolescente fallecido.
“Hay un ritual del novenario que debemos respetar”, expresó el obispo, subrayando que la vivienda está ubicada en una calle sin salida y que el espacio reducido podría generar situaciones de riesgo o mayor dolor para la familia.
La Iglesia Católica ha brindado acompañamiento espiritual a los familiares durante estos días, procurando sostenerlos en medio de la pérdida.
Llama a la prudencia
El dirigente de Antigua Orden sostuvo que la actividad se realizará, aunque indicó que solo una comisión acudiría al final a la residencia.
Frente a ello, el Obispo Manuel Ruiz insistió en que el liderazgo social debe ejercerse con apego a la ley y con responsabilidad, evitando que terceros alteren el orden.
El hecho que originó la convocatoria ocurrió el pasado seis de este mes, cuando un adolescente de 14 años perdió la vida en un tiroteo en el sector Katanga, en Los Mina, Santo Domingo Este. El suceso ha generado consternación en la comunidad.
Convivencia y respeto
El Obispo busca equilibrar derechos y sensibilidad humana. La postura de la Iglesia ha sido firme en un punto: proteger el duelo de una familia que atraviesa momentos de profundo dolor.
En medio de tensiones sociales, el mensaje pastoral se centra en la prudencia, el respeto y la convivencia pacífica, recordando que el ejercicio de derechos ciudadanos no debe profundizar heridas abiertas en la comunidad.































