Tomás Aquino Méndez
El vaso del proyecto Monte Grande se rebosó. Y no es una metáfora gratuita. Las aguas acumuladas en el embalse, desde su inauguración en enero de 2024, buscaron una salida natural. La encontraron en terrenos cultivados de comunidades vulnerables como Hato Nuevo Cortés, El Muey y Boca Mula, donde hoy el agua ocupa el espacio que antes era sustento.
El dirigente campesino Manuel Pérez asegura que más de cuatro mil tareas sembradas de plátanos, limones y otros rubros quedaron bajo las aguas. Ciento treinta productores, hombres y mujeres que viven de hacer “parir” la tierra, hoy solo atinan a llevarse la mano a la cabeza, viendo cómo el trabajo de años se pierde en cuestión de días.http://proyecto-monte-grande-vaso-reboso
Si no hay una intervención urgente de las autoridades, las pérdidas serán aún mayores. Y no se trata solo de socorrer, sino de corregir. Desde hace tiempo hemos insistido en la necesidad de que el Gobierno cumpla con la terminación integral del proyecto Monte Grande, más allá del acto inaugural y la foto oficial.
No basta con un embalse donde el agua sigue acumulándose sin un sistema eficiente de salida controlada. El propio presidente Luis Abinader reconoció esta realidad cuando en enero de 2024 anunció que convocaría de inmediato a licitación para las obras complementarias pendientes. Ese anuncio, hasta ahora, sigue esperando materializarse.
Es cierto que el embalse ha reducido las riadas que históricamente dañaban propiedades y bienes aguas abajo. Eso es plausible. Pero no completa el sueño ni el objetivo estratégico de este proyecto. Monte Grande fue concebido para llevar agua a miles de tareas improductivas, alimentar un acueducto regional, generar energía eléctrica y transformar el desarrollo del Suroeste. Sin esas obras, el proyecto queda a medias.
No somos ingenieros, pero el sentido común indica que si el agua del embalse estuviera siendo canalizada hacia las más de 500 mil tareas agrícolas proyectadas y hacia el acueducto ASURO, hoy no estaríamos hablando de inundaciones en Hato Nuevo Cortés ni en las demás comunidades afectadas.
El drama descrito por el periodista Benny Rodríguez, corresponsal de Listín Diario en Barahona, debe encender las alarmas del Gobierno. No solo para acudir de manera inmediata a socorrer a las familias perjudicadas, sino para cumplir, sin más dilaciones, con la licitación y ejecución de las obras faltantes del proyecto Monte Grande.
Solo así se honrará el compromiso asumido con el Sur. Solo así se podrá decir que se entregó completo lo que muchos hemos llamado el Metro del Sur. Porque cuando las obras se quedan a medias, el agua no espera… y los pobres pagan las consecuencias.































