Aparentemente el ejército birmano tiene el control del país este martes, luego del golpe de Estado incruento en el que detuvo a la dirigente Aung San Suu Kyi, mientras mantenía oídos sordos a las múltiples condenas internacionales.
Los militares, en desacuerdo con los resultados de las elecciones legislativas de noviembre pasado, proclamaron el lunes el estado de emergencia por un año, poniendo fin a un paréntesis democrático que se prolongó durante una década.
Este martes la Liga Nacional para la Democracia (LND) demandó la «liberación» inmediata de la activista y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, de 75 años, y otros dirigentes de su partido, detenidos en la víspera, justo antes de la primera sesión del Parlamento.






























