Paraíso, Barahona.-
El llanto de los niños, los gritos de alarma y la llegada apresurada de padres en busca de sus hijos alteraron la tranquilidad de la Escuela Primaria Mencía, en este municipio de la zona costera de esta provincia Barahona, luego de que un hombre penetrara al recinto y amenazara, según denunció el director, con matarlo a tiros.
El incidente ocurrió alrededor de la 1:13 de la tarde del lunes, cuando el profesor Joselín Lebrón se encontraba almorzando en la biblioteca del centro, después de participar durante la mañana en una reunión con la directora del Distrito Educativo 01-02 de Enriquillo, Ligia Méndez Delgado, y parte de su equipo técnico.
La alerta llegó de un estudiante que se presentó llorando y visiblemente nervioso ante el educador para advertirle que un desconocido había entrado a la escuela y decía que lo iba a matar.
«Director, hay un señor que entró y dice que lo va a matar a usted», recordó Lebrón al describir las palabras del menor.
En principio, el docente pensó que podía tratarse de una broma. Sin embargo, la llegada de otros estudiantes y maestras, también alarmados por la presencia del individuo, le hizo comprender la gravedad de lo que estaba ocurriendo.
Director relata cómo el hombre lo amenazó en la escuela
De acuerdo con el relato del director, el hombre habría llegado hasta las proximidades de su oficina y proferido amenazas de muerte.
Lebrón afirmó que el intruso decía que le daría cuatro tiros, aunque aclaró que no pudo comprobar si realmente llevaba un arma de fuego.
El educador sostuvo que existen imágenes de video en las que se observa al individuo subir a un árbol para ingresar al plantel.
Según los testimonios que recibió, el desconocido también portaba un machete y, presuntamente, una pistola que llevaba oculta en la parte trasera del cuerpo. La presencia del arma de fuego no ha sido confirmada oficialmente.
El hombre habría alegado que acudió al centro porque estudiantes supuestamente le lanzaron piedras y rompieron una persiana de su vivienda. No obstante, según las informaciones comunicadas a la directora distrital, el personal docente no lo identificó como una persona conocida en el entorno inmediato de la escuela.
Niños pequeños entre el miedo y la incertidumbre
La mayor preocupación del director no se limita a las amenazas que, según su denuncia, recibió durante el episodio. También le inquieta el impacto que la escena pudo causar en los estudiantes, especialmente en los niños de educación inicial.
En el plantel hay menores de tres, cuatro y cinco años que, según describió, comenzaron a correr, gritar y llorar al percatarse de lo que sucedía. Algunos cayeron al suelo mientras intentaban ponerse a salvo, mientras otros buscaban desesperadamente dónde protegerse.
La situación obligó a suspender la docencia y despachar a los alumnos. Al conocer lo ocurrido, numerosos padres acudieron al centro para retirar a sus hijos y asegurarse de que estuvieran fuera de peligro.
«Fue una situación muy difícil. Lo que más me preocupa es el trauma que esos niños van a tener después de vivir una experiencia de esa naturaleza», manifestó Lebrón.
Una escuela con más de 800 estudiantes sin agente de seguridad
Lebrón denunció que la Escuela Primaria Mencía alberga a más de 800 estudiantes, cuenta con alrededor de 60 docentes y tiene 41 empleados administrativos, pero lleva varios meses sin un agente de la .
Explicó que el agente que anteriormente prestaba servicio en el centro fue trasladado a otro lugar y que, desde entonces, la vigilancia depende fundamentalmente de los porteros, quienes —según afirmó— no pueden supervisar por sí solos todo el perímetro del plantel.
La ausencia de personal especializado, sostuvo, dificulta el control de acceso y deja expuesta a la comunidad educativa ante la posible entrada de personas ajenas a la institución.
La preocupación también fue expresada desde la dirección distrital. Ligia Méndez Delgado explicó que se enteró del incidente después de haberse retirado del centro, donde había participado en una reunión con el equipo de gestión durante la mañana.
Tras recibir el reporte, se comunicó con integrantes del personal docente para conocer lo sucedido y posteriormente remitió una comunicación a la directora regional 01 del Ministerio de Educación, Wanda Farrell, con el propósito de informar sobre el caso y solicitar colaboración para reforzar la seguridad.
Méndez Delgado indicó que la escuela había contado anteriormente con el apoyo de un agente de la Policía Escolar, pero que, según las informaciones recibidas, este fue trasladado. Agregó que durante la reunión celebrada esa mañana el director había planteado la necesidad de recuperar ese servicio.
La funcionaria señaló, además, que procuraría establecer contacto con personal militar que presta servicios de seguridad para evaluar posibles medidas de protección.
Para las autoridades educativas, la situación resulta particularmente delicada porque el plantel recibe alumnos de los niveles inicial, primario y secundario, incluidos niños de apenas tres años.
Una obra paralizada añade otro riesgo
A la preocupación por la seguridad personal se suma el estado de las instalaciones deportivas del centro.
El director denunció que la construcción de un multitechado permanece paralizada desde hace aproximadamente cuatro años.
Según explicó, los trabajos implicaron la destrucción de la cancha donde los estudiantes realizaban actividades deportivas y recreativas, mientras que la obra inconclusa ha dejado zanjas, piedras y varillas expuestas en espacios próximos a las áreas utilizadas por los alumnos.
Lebrón advirtió que estas condiciones representan un riesgo de accidentes, especialmente porque los estudiantes necesitan espacios apropiados para jugar y desarrollar sus actividades físicas.
También relacionó la falta de instalaciones adecuadas con los conflictos que, según dijo, se producen en el entorno escolar.
Por ello, reclamó la intervención de las autoridades responsables para que se corrijan las condiciones de peligro y se concluya la construcción.
El reclamo plantea un problema adicional para la gestión del centro: mientras se procura mantener la docencia y proteger a los alumnos, las limitaciones de infraestructura reducen los espacios disponibles para la recreación segura.
Director va a la Fiscalía
Ante las amenazas denunciadas, Lebrón acudió a la Fiscalía de Barahona para formalizar una denuncia y solicitar que se investigue la entrada del desconocido al recinto educativo, así como las circunstancias en que se produjeron las amenazas.
El educador pidió al Ministerio de Educación que disponga nuevamente de personal de seguridad escolar y que gestione la terminación del multitechado, al considerar que ambas medidas son necesarias para reducir los riesgos que enfrenta la comunidad educativa.
«Todos los que estamos ahí corremos peligro. No podemos esperar que ocurra una tragedia para después comenzar a buscar culpables», advirtió.
Hasta el momento, no se ha establecido públicamente la identidad del hombre señalado ni se han esclarecido las circunstancias que motivaron su entrada al plantel. Tampoco existe confirmación oficial de que portara una pistola.





























