SANTO DOMINGO, RD. –
El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, afirmó que la Iglesia católica mantiene un acompañamiento cercano a la población haitiana residente en República Dominicana, especialmente en situaciones relacionadas con migración, documentación, partos y otras necesidades particulares.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, que se transmite por Color Visión, canal 9, Morel Diplán explicó que la labor pastoral de la Iglesia se desarrolla respetando las leyes migratorias dominicanas, pero procurando asistir a quienes acuden a sus sacerdotes y estructuras en busca de orientación o ayuda.
“Tenemos una pastoral que va acompañando los casos de los haitianos en el país, naturalmente respetando las leyes migratorias que tenemos, porque tenemos que ser respetuosos de eso”, manifestó.
Acompañamiento a haitianos en situación irregular
El prelado explicó que la Iglesia atiende casos particulares de personas haitianas que se encuentran en situaciones migratorias complejas, incluidos quienes nacieron en República Dominicana y tienen una condición documental irregular.
También mencionó las dificultades que enfrentan algunas mujeres haitianas que dan a luz en el país, así como trabajadores que desarrollan sus actividades en República Dominicana y posteriormente deben regresar a Haití para gestionar documentos.
“Hay muchas situaciones con el tema de la migración, y el tema haitiano cada vez se complica más”, expresó.
Morel Diplán señaló que varios sacerdotes participan directamente en este acompañamiento y procuran canalizar soluciones dentro de las posibilidades de la Iglesia.
Explicó que algunos migrantes prefieren mantener su identidad y situación en reserva debido al temor generado por el contexto migratorio.
“Muchos no hablan, algunos no quieren aparecer, no quieren dejarse abordar, pero los que se acercan, los que buscan ayuda, entonces se trata de canalizarles la ayuda o dar solución a los problemas que ellos tienen, en la medida que podamos”, dijo.
Misa dominical para la comunidad haitiana
Como ejemplo del acompañamiento pastoral, Morel Diplán citó la celebración de una misa destinada a la comunidad haitiana que se realiza todos los domingos a las 11:00 de la mañana en la parroquia Santo Cura de Ars, ubicada en la avenida Duarte, en Santo Domingo.
Según explicó, allí se reúne un grupo de haitianos y recibe atención pastoral de sacerdotes de la Iglesia.
El arzobispo coadjutor señaló que algunas personas tienen temor debido a la situación migratoria que atraviesa el país y que ese miedo puede dificultar que busquen ayuda.
No obstante, aseguró que la Iglesia mantiene abiertas sus puertas para quienes soliciten acompañamiento.
Iglesia haitiana enfrenta una situación “muy difícil”
Al abordar la realidad de la Iglesia católica en Haití, Morel Diplán describió un escenario complejo y señaló que ha sido difícil mantener encuentros frecuentes con la Conferencia de los Obispos de Haití, debido, entre otras razones, a las dificultades de movilidad.
“Es difícil la situación en muchas regiones, en todas las regiones, en muchas regiones de Haití el trabajo se hace un poco difícil”, afirmó.
El religioso mencionó situaciones de violencia que han afectado a miembros de la Iglesia, incluyendo atentados contra obispos, asesinatos de sacerdotes y persecuciones.
Según su relato, incluso algunos templos que son utilizados como lugares de refugio han sido escenario de hechos violentos.
“Ha habido asesinatos dentro de las iglesias católicas”, afirmó.
Sacerdotes deben pagar para movilizarse
Morel Diplán sostuvo que la situación de inseguridad también afecta directamente el trabajo pastoral de sacerdotes y obispos.
De acuerdo con su testimonio, en algunas zonas los religiosos tienen que pagar “peajes” para poder moverse y actuar pastoralmente, una situación que calificó de “cruda y muy difícil”.
El arzobispo coadjutor explicó que, pese a esas dificultades, la Iglesia dominicana mantiene comunicación con representantes de la Iglesia haitiana y procura colaborar desde República Dominicana cuando existen posibilidades de hacerlo.
También habló de Cuba y Venezuela
Durante la conversación, Morel Diplán explicó que la Iglesia dominicana también mantiene mecanismos de acompañamiento a comunidades de cubanos y venezolanos residentes en República Dominicana.
Indicó que estas comunidades se han acercado a la Iglesia en momentos considerados críticos y han desarrollado espacios propios de atención pastoral.
Sobre Cuba, explicó que existe una relación de colaboración con los obispos cubanos y que desde República Dominicana se han enviado ayudas para contribuir al sostenimiento de sacerdotes y estructuras de la Iglesia en ese país.
El prelado recordó experiencias anteriores en Santiago, donde, según explicó, desde una parroquia se enviaban recursos económicos para ayudar a una comunidad eclesial cubana que enfrentaba dificultades para subsistir.
Una Iglesia que acompaña a migrantes
Las declaraciones de Morel Diplán reflejan el papel que atribuye a la Iglesia católica en el acompañamiento pastoral de comunidades migrantes y en la atención de personas que enfrentan situaciones sociales y documentales complejas.
En el caso haitiano, el prelado insistió en que ese acompañamiento debe realizarse dentro del respeto a las leyes dominicanas, al tiempo que la Iglesia procura asistir a quienes solicitan su ayuda.
La Arquidiócesis de Santo Domingo ha señalado entre sus desafíos pastorales la diversidad cultural, la movilidad laboral y los cambios sociales que enfrenta la población bajo su jurisdicción.





























