BARAHONA, RD. –
Un total de 179 adolescentes de la provincia de Barahona, con edades comprendidas entre los 12 y 17 años, culminaron el proceso de formación del programa “Clubes de Chicas”, una iniciativa dirigida a fortalecer sus capacidades, autoestima, liderazgo y conocimientos sobre los derechos de la niñez y la adolescencia.
La graduación fue organizada por la Dirección de Desarrollo Social Supérate, a través de la Dirección de Acompañamiento Sociofamiliar, con el respaldo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica).
El acto se desarrolló en el Auditorio Antonio Méndez de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Recinto Barahona, donde se congregaron las adolescentes graduandas, familiares, tutores, líderes comunitarios, autoridades e invitados especiales.
Durante su intervención, la directora general de Supérate, Mayra Jiménez, resaltó el carácter preventivo de la iniciativa y su importancia para la protección de los derechos de las niñas y adolescentes.
Jiménez afirmó que los Clubes de Chicas contribuyen a prevenir situaciones que pueden vulnerar los derechos de esta población y limitar sus oportunidades, entre ellas el embarazo en adolescentes y las uniones tempranas.
“En Barahona celebramos con orgullo que 179 niñas y adolescentes están culminando satisfactoriamente este proceso de formación”, expresó la funcionaria.
La directora general de Supérate informó, además, que otras 900 niñas y adolescentes de distintas partes del país serán próximamente graduadas tras completar este proceso formativo y de integración.
Aprender a crecer y proyectar sus sueños
La experiencia de las participantes fue uno de los aspectos destacados durante la ceremonia.
La joven Karen Chanel Féliz, al hablar ante los presentes, valoró el impacto que tuvo el programa en su vida y explicó que el Club de Chicas terminó siendo mucho más que un espacio de encuentro entre adolescentes.
Según relató, allí encontraron oportunidades para crecer, soñar juntas y aprender valores como el respeto, la solidaridad y la empatía.
Féliz sostuvo que las graduandas concluyen esta etapa llevando consigo los conocimientos y valores adquiridos, además de la experiencia de haber formado parte de un espacio en el que, afirmó, se cultiva la esperanza y se impulsan los sueños de niñas con grandes aspiraciones.
Familias también reciben herramientas
La formación involucró también a las familias y a actores comunitarios. Durante el acto fueron certificados 70 padres, madres y tutores, así como 10 líderes comunitarios.
Estos participantes recibieron capacitación en las mismas áreas, adaptada a la población adulta, con énfasis en el fortalecimiento de entornos protectores para las adolescentes.
Ámbar Ledezma, madre de una de las participantes, destacó que los talleres le permitieron adquirir herramientas para acompañar y orientar mejor a su hija.
Dijo que durante el proceso pudo observar cómo la adolescente ganó seguridad y confianza, mientras ambas fortalecieron su comunicación.
Ledezma agradeció a los responsables del programa y a las autoridades por promover espacios que, según afirmó, fortalecen a las niñas y ofrecen a las familias herramientas para acompañarlas, orientarlas y protegerlas.
Formación para abrir nuevas oportunidades
Como parte del proceso, las adolescentes recibieron formación sobre igualdad de género, prevención de la violencia, embarazo en adolescentes, uniones tempranas, comunicación asertiva y elaboración de planes de vida, entre otros temas.
La iniciativa contempla una segunda etapa para las jóvenes de 15 a 17 años que egresan de los Clubes de Chicas.
Estas podrán ser orientadas y vinculadas a la Estrategia de Formación Técnico-Vocacional, en articulación con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y otras alianzas estratégicas.
La propuesta procura fortalecer sus capacidades y ampliar sus posibilidades de desarrollo mediante orientación vocacional, cursos técnico-vocacionales, pasantías y vinculación con sectores productivos.
De esta manera, la formación busca conectar los aprendizajes adquiridos durante su participación en los clubes con nuevas oportunidades educativas y de preparación para el futuro.
La graduación de las 179 adolescentes en Barahona representa, en ese sentido, el cierre de un proceso formativo y el inicio de una nueva etapa en la que se procura que las participantes cuenten con mayores herramientas para construir sus proyectos de vida y ejercer sus derechos.
























