SECTOR AGROPECUARIO | ALERTA POR APERTURA COMERCIAL
SANTO DOMINGO, RD. –
La Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz) exigió al Gobierno adoptar medidas urgentes para proteger la producción arrocera dominicana, ante la incertidumbre generada por la derogación del decreto 693-24 y la entrada de arroz estadounidense sin aranceles, en el marco del acuerdo comercial DR-CAFTA.
Los productores proponen préstamos a bajas tasas de interés para financiar las cosechas, mejorar las fincas y adquirir equipos, revisar los costos de producción, facilitar el acceso al crédito, regularizar los beneficios relacionados con las importaciones de agroquímicos y permitir nuevamente las exportaciones de arroz hacia Haití.
Advirtieron que la apertura comercial podría abaratar inicialmente el cereal importado, pero sostienen que, si la producción local pierde capacidad para competir, el país quedaría más expuesto a los precios internacionales y al valor del dólar.
Los directivos de Fenarroz estimaron que estarían en riesgo más de 30,000 productores y alrededor de 300,000 empleos vinculados a la actividad arrocera.
El arroz e impacto en la economía
Las propuestas fueron presentadas por Marcos Rodríguez, presidente de Fenarroz; Juan Pablo Pérez, secretario general; Wasar Sigollén, secretario de Organización, e Iván Tió, asesor, durante su participación en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio.
Rodríguez afirmó que la derogación del decreto 693-24 coloca bajo mayor presión a los productores nacionales, que deben competir con agricultores estadounidenses que, según indicó, cuentan con ventajas de escala y subsidios gubernamentales.
Explicó que en República Dominicana se cultivan aproximadamente 1,300,000 tareas de arroz en cada ciclo de siembra, con una producción anual estimada entre 13 y 14 millones de quintales.
El consumo mensual oscila entre un millón y 1.25 millones de quintales. Además, el país dispone de unas 130 factorías, aunque alrededor de 40 concentran el 80 % de la producción industrial del cereal.
El presidente de Fenarroz destacó que el arroz es uno de los productos de mayor aporte al producto interno bruto agropecuario y que su actividad mueve anualmente entre RD$45,000 millones y RD$50,000 millones.
Sin embargo, señaló que el sector ha enfrentado aumentos en los costos de los insumos, los combustibles, la mano de obra y los fletes, situación que dificulta su competitividad.
Rodríguez sostuvo que el país corre el riesgo de depender cada vez más del arroz importado, con consecuencias para los productores, el empleo rural y la seguridad alimentaria.
Productores dominicanos denuncian desventajas
Iván Tió explicó que los agricultores locales deben asumir elevados costos de combustibles, fertilizantes y energía, mientras compiten con productores estadounidenses que trabajan a una escala considerablemente mayor.
Según los datos expuestos por los representantes de Fenarroz, las explotaciones agrícolas dominicanas tienen una extensión promedio de entre 50 y 60 tareas, mientras que las estadounidenses pueden alcanzar entre 75,000 y 100,000 tareas.
Sigollén agregó que más del 90 % de los productores dominicanos siembra menos de 70 u 80 tareas. Citó el caso de agricultores de Dajabón que trabajan parcelas de apenas 15 tareas y dependen de cada ciclo de cultivo para sostener a sus familias.
Esta reducida extensión también representa una dificultad para acceder al financiamiento, debido a los requisitos de garantías y documentación de los terrenos exigidos por las entidades crediticias.
Los directivos consideran que la política agrícola debe tomar en cuenta esa realidad para evitar que los pequeños productores queden desplazados por las importaciones.
Reclaman préstamos con mejores condiciones
Uno de los principales planteamientos de Fenarroz es que los recursos financieros destinados al sector lleguen directamente a los agricultores y respondan a sus necesidades.
Tió afirmó que, de los RD$3,000 millones destinados a través del Banco de Desarrollo y Exportaciones (Bandex), una cantidad reducida habría sido utilizada debido a dificultades estructurales y limitaciones de acceso.
Por esa razón, solicitó flexibilizar los requisitos, ampliar los plazos de los préstamos y establecer tasas de interés preferenciales.
También cuestionó que los productores sean clasificados en categorías de crédito comercial, lo que, según explicó, les impone condiciones financieras más costosas.
Rodríguez agregó que el financiamiento se ha complicado con la pérdida de mecanismos asociativos que permitían a las factorías supervisar la producción y facilitar la relación entre los agricultores y las entidades financieras.
A esto se suman los requisitos de garantías y deslinde de terrenos exigidos para obtener préstamos, así como la presencia de intermediarios que prestan dinero a los pequeños productores a tasas elevadas.
Los arroceros consideran necesario revisar la estructura de costos del sector, incluidos los incrementos de los fertilizantes, que, según Rodríguez, pasaron de US$18 a US$40, además de los fletes marítimos y la mano de obra.
Proponen revisar las importaciones y reabrir el mercado haitiano
Entre las alternativas planteadas, Rodríguez mencionó la posibilidad de permitir importaciones de 23,000 toneladas de arroz, bajo un manejo que, según sostuvo, no afecte el inventario nacional del producto.
La federación también solicitó revisar la prohibición de exportar arroz hacia Haití, una medida adoptada por las autoridades ante el temor de que se produjera un desabastecimiento en el mercado dominicano.
Sigollén afirmó que el levantamiento de esa restricción representaría una oportunidad para los productores, especialmente los de la zona fronteriza, que podrían comercializar su producción en un mercado cercano.
Asimismo, Rodríguez propuso establecer una mesa técnica entre las autoridades y los representantes del sector para identificar sus debilidades y consensuar acciones que permitan fortalecer la actividad.
Tió abogó por recuperar las cooperativas arroceras como mecanismos de asociatividad que contribuyan a equilibrar los intereses de los productores, las empresas procesadoras y los consumidores.
Incertidumbre ante el próximo ciclo de siembra
Aunque manifestaron confianza en que las autoridades busquen soluciones, los representantes de Fenarroz dijeron que el sector se encuentra en un escenario de incertidumbre, sin información concreta sobre las medidas que se adoptarán.
La preocupación aumenta porque se aproxima el inicio de una nueva siembra, previsto para noviembre y diciembre, período en el que los productores deben tomar decisiones sobre inversiones, financiamiento y preparación de los terrenos.
“Sembrar con esta incertidumbre del momento es algo bastante incómodo y que nos tiene trabajando doble”, expresó Pérez.
Los directivos consideran que la falta de claridad sobre las condiciones de competencia dificulta la planificación de los agricultores y aumenta los riesgos de la próxima cosecha.
Calidad del arroz y transparencia para el consumidor
Los productores defendieron la calidad del arroz dominicano y su arraigo en la alimentación de la población. Pérez afirmó que, a su juicio, determinadas variedades de arroz estadounidense no igualan las características culinarias preferidas por los consumidores locales.
Rodríguez propuso que los empaques identifiquen el porcentaje de arroz nacional e importado y el país de procedencia, de manera que los compradores dispongan de información clara al elegir el producto.
En relación con los costos, estimó que producir una libra de arroz en factoría cuesta entre RD$24 y RD$26. Tió indicó que el precio máximo de producción en factoría establecido por la Comisión Nacional Arrocera es de RD$31 por libra y mencionó márgenes de referencia de 3 % para el mayorista y 4 % para el distribuidor.
Los representantes del sector entienden que también es necesario examinar los costos que se generan durante las etapas de comercialización para determinar su incidencia en el precio final que paga el consumidor.
Una cadena productiva que va más allá del arroz
La actividad arrocera genera subproductos utilizados en la avicultura, la ganadería y otras actividades agropecuarias.
Tió explicó que la cáscara representa entre el 20 % y el 22 % del grano procesado; el afrecho, alrededor del 12 %; y la puntilla y el medio grano, entre el 5 % y el 8 %.
Por esa razón, los productores advierten que una reducción significativa de la producción nacional afectaría también a otros sectores que utilizan esos derivados.
Rodríguez agregó que destinar las 1,300,000 tareas dedicadas al arroz a otros cultivos podría provocar desequilibrios económicos y saturar los mercados de los productos que se utilicen como sustitutos.
“La producción nacional hay que defenderla por encima de todas las cosas, no hay nada más seguro que lo que usted produce en su país”, manifestó el presidente de Fenarroz.
El planteamiento de los arroceros pone de relieve el desafío que enfrenta el Gobierno: garantizar precios razonables para los consumidores sin debilitar la producción nacional, el empleo rural y la seguridad alimentaria ante la apertura comercial.






























