SANTO DOMINGO, RD. –
Los resultados de las pruebas PISA no deberían limitarse a provocar preocupación durante algunos días, sino convertirse en el punto de partida de una discusión nacional sobre las debilidades estructurales de la educación dominicana, afirmó el psicólogo y catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Noel de la Rosa.
Durante una entrevista en el programa Juego Político, que conducen los periodistas Melvinson Almánzar y Joel Suero, De la Rosa sostuvo que los problemas del sistema educativo son más amplios que el desempeño de los estudiantes en una evaluación internacional y requieren decisiones que trasciendan los períodos gubernamentales.
“Para mí la educación está en su peor tiempo”, afirmó el académico.
A su juicio, uno de los elementos que debe ser colocado en el centro de la discusión es el impacto que, según plantea, están teniendo las redes sociales y el uso de dispositivos electrónicos en los jóvenes.
“El sistema educativo está combatiendo con algo que es fulminante, con las redes sociales, con el uso de los dispositivos”, expresó De la Rosa, quien consideró que esta realidad estaría incidiendo en aspectos como la motivación, la voluntad, el estado emocional y el desarrollo del criterio propio de los estudiantes.
El temor de que PISA quede en una discusión pasajera
El catedrático cuestionó que los resultados de las evaluaciones internacionales generen una reacción momentánea sin que posteriormente se produzcan transformaciones de fondo.
“Lo que viene a ser esta prueba es sencillamente a levantar los ánimos por una semana, pero luego de una semana ya usted verá que nadie va a hablar ya de ese tema”, sostuvo.
Para De la Rosa, el desafío consiste en aprovechar el momento para discutir qué educación necesita el país, cómo debe organizarse y cuáles políticas deben mantenerse independientemente de quién gobierne.
En ese sentido, criticó la falta de continuidad que, según su valoración, caracteriza parte de las políticas públicas educativas y las diferencias que surgen entre sectores políticos cuando se produce un cambio de administración.
“En República Dominicana no llevamos a avanzar la educación hasta que se venga a discutir con todo el mundo lo que se va a hacer”, planteó.
Disciplina y autoridad dentro de las escuelas
Entre sus propuestas, el psicólogo situó la recuperación de la autoridad y la disciplina en los centros educativos como un componente necesario de cualquier estrategia dirigida a mejorar el desempeño académico.
“Los muchachos tienen que respetar las escuelas, deben tener disciplina, y tienen que ir con un perfil a la escuela”, afirmó.
De la Rosa consideró que los centros educativos deben recuperar su condición de espacios donde, además de adquirir conocimientos, los estudiantes desarrollen responsabilidad, normas de convivencia y sentido de autoridad institucional.
“La autoridad de la escuela debe volver”, insistió, al plantear que los planteles deben funcionar como espacios de responsabilidad y disciplina.
El debate por los recursos del 4 %
Otro de los aspectos cuestionados por el académico fue la discusión alrededor de los recursos destinados al sistema educativo.
A su entender, el debate público ha terminado concentrándose en la distribución del presupuesto, mientras la discusión sobre la calidad de la educación queda relegada.
“El pueblo dominicano tiene una fragmentación de conciencia colectiva increíble”, sostuvo De la Rosa, al referirse a las posiciones enfrentadas en torno al presupuesto educativo y al denominado 4 % del Producto Interno Bruto para la educación preuniversitaria.
Para el catedrático, el desafío no consiste únicamente en determinar cuánto dinero recibe el sistema, sino en discutir cómo se utilizan los recursos y qué resultados producen en las aulas.
Propone un pacto nacional por la educación
Frente a este escenario, De la Rosa planteó la construcción de un gran pacto nacional por la educación, en el que participen el Gobierno, las instituciones, los estudiantes y las familias.
“Puede ser un modelo, que podamos hacer un pacto nacional que involucre el gobierno, las diferentes instituciones, los estudiantes y también los padres”, propuso.
El académico atribuyó especial importancia a la participación de las familias, al considerar que los padres tienen una responsabilidad fundamental en el proceso educativo.
Su propuesta busca que la educación deje de estar condicionada por las disputas políticas, gremiales o coyunturales y pase a ser asumida como una política de Estado con continuidad.
Un liderazgo con capacidad de decisión
De la Rosa también consideró necesario fortalecer el liderazgo dentro del Ministerio de Educación y reclamó que quien conduzca esa institución tenga capacidad de decisión, responsabilidad y conocimiento suficiente para enfrentar los desafíos del sector.
“Hasta tanto no haya (…) una persona con decisión y con carácter, un ministro que no esté ajeno del sector educativo necesariamente, pero sí manejante, con responsabilidad, el problema va a seguir”, afirmó.
Asimismo, cuestionó las diferencias entre los distintos actores vinculados al sistema educativo, al considerar que las posiciones encontradas dificultan la construcción de una agenda común.
Educación como prioridad nacional
Al final de su planteamiento, el psicólogo y catedrático de la UASD llamó a asumir la educación como un problema cívico y social de toda la República Dominicana.
A su juicio, mejorar los indicadores educativos no depende exclusivamente de los resultados de una prueba, del presupuesto asignado o de una administración determinada, sino de la capacidad del país para construir una visión compartida y sostenida en el tiempo.
“El problema de República Dominicana es la educación”, concluyó De la Rosa.
El reto, a partir del debate generado por PISA, queda planteado en una pregunta de mayor alcance: ¿será el país capaz de convertir la preocupación por los resultados en una política educativa nacional que sobreviva a los cambios de Gobierno?































