BARAHONA, RD. –
La Alianza por el Derecho a la Salud (ADESA) advirtió sobre la situación que afecta al Hospital Regional Docente Universitario Jaime Mota y reclamó a las autoridades una intervención que vaya más allá de los cambios administrativos.
El coordinador de ADESA en la provincia Barahona señaló que las dificultades del principal centro hospitalario de la región Enriquillo constituyen una problemática que afecta directamente a pacientes y familias que acuden diariamente en busca de atención médica.
Al referirse a la situación, utilizó el conocido refrán dominicano “la fiebre no está en la sabana”, con el propósito de advertir que el problema no puede ser tratado como una situación distante ni solucionarse únicamente mediante cambios en la dirección del hospital.
“La fiebre no está en la sabana, está aquí, en el Jaime Mota, afectando a los moradores de la región Enriquillo”, afirmó el dirigente de ADESA.
Más allá de cambiar directores
El coordinador de la organización sostuvo que las dificultades del hospital incluyen deficiencias en materia de insumos, medicamentos, equipos, infraestructura y personal, situaciones que, a su juicio, requieren respuestas estructurales.
“Las autoridades se reducen a nombrar directores y más directores, pero no hay inversiones”, cuestionó.
Consideró que sustituir funcionarios sin acompañar esas decisiones de recursos y soluciones concretas no permite enfrentar las necesidades acumuladas del centro de salud.
“Se olvidan de que el hospital necesita equipos, medicamentos y personal calificado”, agregó.
Reclaman inversión para el Jaime Mota
ADESA llamó al Ministerio de Salud Pública a abandonar lo que calificó como “parcheo” administrativo y disponer un plan de inversión que permita mejorar las condiciones en que funciona el hospital.
La organización entiende que el Jaime Mota requiere una intervención integral que garantice tanto las condiciones de trabajo del personal sanitario como una atención digna y segura para los pacientes.
El planteamiento se produce en momentos en que las condiciones del hospital han generado preocupación entre sectores sociales de Barahona y otras comunidades de la región Enriquillo.
Para ADESA, la discusión no debe limitarse a quién ocupa la dirección del hospital, sino a qué recursos necesita el centro para funcionar adecuadamente y responder a la demanda de una población que depende de sus servicios.
La entidad insistió en que garantizar el acceso a servicios de salud de calidad constituye una responsabilidad del Estado y pidió que las autoridades adopten medidas concretas para enfrentar las dificultades que afectan al principal centro hospitalario del Suroeste.






























