Tomás Aquino Méndez
Lo dice el refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta”. Cuando el expresidente Leonel Fernández comenzó a construir centros regionales de la UASD, aplaudimos la decisión. Vimos con buenos ojos la posibilidad de acercar a miles de jóvenes a una carrera universitaria. Sin embargo, advertimos que había que actuar con prudencia y privilegiar siempre la calidad educativa.
Sostuvimos que la sede principal de la Universidad Autónoma de Santo Domingo debía preservarse y fortalecerse. Creo que, al final, el tiempo nos ha dado la razón. La construcción de centros regionales facilitó el acceso de más bachilleres a la educación superior, pero la calidad de la formación ha ido descendiendo.
Hace unos tres años expresé una preocupación similar cuando comenzaron a abrirse centros satélites del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) en distintos puntos del país. El ITLA posee prestigio y categoría universitaria. Los egresados de su sede principal son altamente valorados en el mercado laboral. Sin embargo, no ocurre lo mismo con quienes se gradúan en algunos de sus centros satélites.
La formación no siempre alcanza los mismos estándares. No se aproxima a lo que representa el ITLA en su sede central. Algo parecido ocurre con el INFOTEP. De esa institución han egresado cientos de jóvenes con una sólida preparación técnica y especializada. Sin embargo, también se escuchan quejas sobre la calidad de algunos centros periféricos, donde no existe el mismo rigor académico ni la disciplina que caracterizan a las instalaciones principales.
Entiendo que, en lugar de multiplicar centros del ITLA o del INFOTEP, debería privilegiarse un centro de excelencia por región, acompañado de un sistema de transporte seguro, incentivos económicos para los estudiantes y una selección más especializada de docentes.
Otra muestra de que “el que mucho abarca, poco aprieta” es el caso de SENASA. En 2020, la institución tenía afiliados a 4 millones 978 mil 764 dominicanos. En aquel momento, las quejas de los usuarios eran mínimas, tanto en los centros de salud como en el acceso a medicamentos.
Actualmente, SENASA supera los 7 millones 400 mil afiliados. Sin embargo, también se multiplican las quejas relacionadas con retrasos, limitaciones y deficiencias en la atención. Nuestro deseo es que todos los dominicanos tengan acceso a un seguro de salud de calidad. Pero ese objetivo debe estar acompañado de una planificación responsable.
No podemos conformarnos con exhibir grandes cifras de afiliados o de egresados si los servicios que reciben no alcanzan los estándares adecuados. No me opongo a que más dominicanos accedan a la UASD, al ITLA, al INFOTEP o a SENASA. Lo que planteo es que nuestros gobernantes apuesten por proyectos caracterizados por la calidad y la eficiencia.
La verdadera meta no debe ser levantar la bandera de que “hicimos más”, sino poder afirmar con orgullo que “lo hicimos mejor”.
Porque, al final, no es cuestión de cantidad. Es cuestión de calidad.
































