Benny Rodríguez
BARAHONA.–
La masiva llegada de sargazo a Barahona vuelve a impactar la zona costera de esta provincia del Suroeste dominicano, donde extensas acumulaciones de algas cubren gran parte de la Bahía de Neyba y varias playas urbanas, generando preocupación por sus efectos ambientales, económicos y turísticos.
Como ha ocurrido en temporadas anteriores, el fenómeno afecta amplios tramos del litoral barahonero. La emblemática Bahía de Neyba, principal vista costera para quienes ingresan a la ciudad, presenta una notable concentración de algas flotando sobre la superficie marina y acumuladas en las orillas por efecto de las corrientes.
Aunque especialistas reconocen el valor ecológico del sargazo como refugio y fuente de alimento para diversas especies marinas, su acumulación masiva y posterior descomposición genera fuertes olores que afectan tanto a residentes como a visitantes.
Playas afectadas por el sargazo en Barahona
Entre las zonas más impactadas figuran las playas Casita Blanca, Hotel Guarocuya y El Cayo, donde pueden observarse grandes cantidades de algas acumuladas en la costa.
La permanencia del sargazo durante varios días provoca la emisión de un olor penetrante que se extiende por amplios sectores de la ciudad, afectando la experiencia de quienes visitan estos espacios recreativos.
Mientras tanto, brigadas coordinadas por el Ministerio de Turismo realizan jornadas diarias de limpieza en playas como Casita Blanca, Punta Inglesa y Las Saladillas. Sin embargo, la cantidad de algas que continúa llegando supera la capacidad de recolección.
Las algas retiradas son colocadas temporalmente en la costa para su secado antes de ser trasladadas a lugares destinados para su disposición y eventual aprovechamiento.
Comerciantes reportan caída de clientes
La situación también impacta de forma directa a restaurantes, bares y otros negocios ubicados en el malecón de Barahona.
Carlos Beltré, camarero del restaurante Brisa del Caribe, aseguró que la presencia del sargazo ha provocado una importante reducción en la llegada de clientes.
«Dependemos entre un 85 y un 90 por ciento de visitantes que vienen de fuera de Barahona. Cuando llegan y sienten el fuerte olor del sargazo, muchos se marchan inmediatamente porque les provoca náuseas y malestar», explicó.
Según indicó, aunque el establecimiento cuenta con áreas climatizadas y sistemas de aromatización, estas medidas no han sido suficientes para contrarrestar el impacto generado por las algas acumuladas frente al litoral.
Beltré sostuvo que las ventas han disminuido aproximadamente un 80 %, afectando seriamente la operación del negocio.
«Durante el día apenas recibimos unas tres mesas y en las noches la afluencia es prácticamente nula», afirmó.
Preocupación por la imagen turística
El impacto del fenómeno también alcanza espacios académicos como la UASD Recinto Barahona y la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (Ucateba), donde estudiantes, docentes y personal administrativo deben convivir con el fuerte olor generado por las algas en descomposición.
Comerciantes y residentes advierten que la situación podría afectar la imagen de Barahona como destino turístico de naturaleza y ecoturismo, segmento que ha mostrado crecimiento durante los últimos años.
Asimismo, reclaman la implementación de mecanismos más efectivos para el manejo y disposición final del sargazo, al considerar insuficientes las acciones desarrolladas hasta el momento.
La llegada masiva de sargazo se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales que enfrenta la región del Caribe, debido a sus efectos sobre los ecosistemas costeros, la actividad turística y la economía local.






























