Mientras los mercados de deuda en Estados Unidos y Europa sufren una venta masiva por la guerra en el Golfo Pérsico, los bonos del gobierno chino han logrado esquivar la tormenta.
La segunda economía del mundo está emergiendo como un oasis de estabilidad frente al aumento vertical de los precios de la energía y la galopante inflación global.
La rentabilidad (yield) de los bonos chinos a 10 años ha descendido al 1.81 por ciento, contrastando con el 4.34 por ciento de los bonos del Tesoro estadounidense, que han perdido atractivo ante la incertidumbre política y monetaria en Washington.
¿Por qué los inversores eligen a China hoy?
Analistas de firmas como JPMorgan y Barclays coinciden en que varios factores estructurales protegen a la potencia asiática:
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Matriz Energética Diversificada: A diferencia de Europa, China depende menos del gas importado gracias a su fuerte base de carbón y energías renovables.
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Petróleo Ruso a Descuento: Sus reservas estratégicas y el acceso a crudo ruso barato la blindan frente al bloqueo del Estrecho de Ormuz.
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Baja Inflación: Mientras el mundo lucha con precios récord, la inflación en China apenas subió al 1.3 por ciento en febrero, muy por debajo de su meta del 2 por ciento.
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Capitales «Atrapados»: Los estrictos controles de capital en China obligan a los inversores nacionales a mantener su dinero en bonos locales, evitando una fuga masiva de divisas.
Contraste con la incertidumbre de EE. UU.
El mercado de deuda global observa con recelo la presión constante que el presidente Donald Trump ejerce sobre la Reserva Federal. Según Wei Li, de BNP Paribas, los inversores buscan la estabilidad y predictibilidad que ofrece el Banco Popular de China, frente a las dudas sobre el futuro de la política monetaria estadounidense y los cambios de liderazgo en su banco central.
“Invertir en bonos del gobierno chino ha sido una de las pocas maneras para que los inversores mundiales superen la inflación estadounidense”, señalan expertos de la firma Gavekal.






























