Tomás Aquino Méndez
En el país se ha convertido en una tradición tratar de corregir las fallas del sistema con operativos. Si los productores se quejan por la falta de apoyo, ahí mandan un operativo. Si la ciudadanía denuncia el auge de la delincuencia en determinado sector, la respuesta inmediata vuelve a ser un operativo.
Si los medios de comunicación inician una campaña por las constantes violaciones en las vías públicas, entonces aparecen tres días de operativos para intentar imponer el orden. Es decir, por cada denuncia, reclamo o presión social, la salida más rápida de las autoridades es siempre la misma: UN OPERATIVO.
Ir a la raíz de los problemas, construir soluciones permanentes o diseñar políticas públicas sostenibles no parece formar parte de los planes de muchas instituciones gubernamentales.
Debemos aclarar que ese sello de identidad no pertenece exclusivamente a la presente administración. Es un problema que arrastramos desde hace años. Este gobierno simplemente ha continuado una práctica heredada.
Quizás ahora se nota más porque esta gestión fue la que más prometió hacer las cosas diferentes. Y muchos confiamos en eso. Pero la realidad nos recuerda que “siempre que pasa igual, sucede lo mismo”.
Por eso genera desconfianza el nuevo operativo impulsado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre y la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre, supuestamente para regular la circulación de motocicletas.
Durante varios días vimos agentes apostados en intersecciones, túneles y elevados deteniendo motoristas infractores. Por momentos, el respeto a los semáforos hizo pensar que estábamos en otra ciudad. Pero bastaron apenas unos días para regresar a la vieja “normalidad”: violaciones de señales de tránsito, motores transitando por túneles y elevados y un caos vial permanente.
Las autoridades tienen que cambiar el método.
Por ejemplo, si realmente quieren evitar que los motoristas utilicen los elevados, sería más efectivo colocar agentes al inicio de esas vías para impedirles el acceso, en lugar de esperarlos al final para fiscalizarlos. Así evitarían, además, los interminables tapones que generan esos operativos y que terminan irritando aún más a los conductores.
No creo que gobernar pueda reducirse a realizar operativos esporádicos.
En estas Expresiones, sugiero con humildad que más que operativos temporales, las autoridades deben enfocarse en hacer cumplir la ley, tanto en el tránsito como en todos los demás ámbitos de la vida nacional. Punto.






























