Irán ataca instalaciones petroleras de EE. UU. mediante una oleada masiva de misiles y drones entre la noche del 18 y la madrugada de este 19 de marzo.
Según la Guardia Revolucionaria Islámica, la ofensiva es una respuesta directa a la agresión conjunta de Israel y Estados Unidos que acabó con la vida del ayatolá Alí Jameneí el pasado febrero.
Teherán afirmó que el objetivo principal son las infraestructuras energéticas vinculadas a intereses estadounidenses en Baréin, Catar y Arabia Saudita, rompiendo con su política anterior de no dañar la economía de sus vecinos.
Puntos críticos del ataque: Baréin, Catar y Arabia Saudita
La magnitud de los daños reportados sugiere una parálisis parcial en puntos neurálgicos del comercio de hidrocarburos:
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Baréin: Se registraron graves daños en una refinería estratégica y en el puente que conecta la isla con Arabia Saudita, infraestructura considerada de alto interés para Washington.
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Catar: La ciudad industrial de Ras Laffan, que alberga la planta de gas natural licuado (GNL) más grande del mundo y suministra una quinta parte del gas global, sufrió «daños considerables» tras incendios provocados por misiles.
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Arabia Saudita: Aunque Riad interceptó cuatro misiles balísticos, restos de uno impactaron cerca de una refinería al sur de la capital. Asimismo, se reportó un impacto directo en la refinería de Yanbu, en la costa del Mar Rojo, cuyo principal inversor es capital estadounidense.
Contexto: La sucesión de Mojtabá Jameneí
Este ataque ocurre bajo el nuevo liderazgo de Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, quien fue elegido sucesor tras los bombardeos del 28 de febrero.
La nueva cúpula iraní ha endurecido su postura, lanzando múltiples oleadas de proyectiles contra bases de EE. UU. e Israel en toda la región.
































