En un partido donde el pitcheo dictó la sentencia final, la selección de la República Dominicana ha sido eliminada Clásico Mundial Béisbol al caer con marcador de 2-1 frente a los Estados Unidos.
A pesar de llegar con una ofensiva que promediaba más de 10 carreras por encuentro, el madero quisqueyano fue silenciado por el as Paul Skenes y un relevo norteamericano que no dio tregua ante 36,337 fanáticos en el loanDepot Park.
La derrota marca el fin de una actuación histórica para el conjunto dominicano, que se despide del certamen habiendo establecido un nuevo récord de cuadrangulares para un Clásico Mundial con 15 vuelacercas.
Paul Skenes y el muro norteamericano
El derecho de los Piratas de Pittsburgh, Paul Skenes, cumplió con las expectativas al laborar 4.1 entradas de una sola carrera. El único daño que recibió fue un soberbio jonrón solitario de Junior Caminero en el segundo episodio, que puso a soñar a toda la isla.
Sin embargo, tras la salida de Skenes, el relevo de EE. UU., encabezado por Tyler Rogers y cerrado por el indescifrable Mason Miller, colgó ceros consecutivos.
Por su parte, el dominicano Luis Severino estuvo a la altura del desafío, ponchando a seis en 3.1 entradas, pero los jonrones solitarios de Gunnar Henderson y Roman Anthony en el cuarto acto fueron suficientes para sentenciar el encuentro.
Oportunidades desperdiciadas y el récord de jonrones
A pesar de la caída, la República Dominicana eliminada Clásico Mundial Béisbol dejó escapar varias oportunidades de oro:
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4to Inning: Dejaron las bases llenas con elevado de Austin Wells.
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5to Inning: Juan Soto bateó para doble matanza con dos corredores en base.
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7mo Inning: David Bednar ponchó a Tatis Jr. y Ketel Marte con dos en posición anotadora.
«Nos faltó el batazo oportuno, pero el pitcheo de ellos estuvo impecable», comentaron analistas en la zona de prensa.
Caminero: El rostro de la derrota y el orgullo
Junior Caminero fue el punto luminoso y, a la vez, el más afectado por el resultado. Tras conectar su tercer jonrón del torneo (el número 15 para el equipo, superando la marca de México de 2009), el joven jugador permaneció sentado en el dugout por varios minutos tras finalizar el juego, reflejando el sentir de toda una nación.
Con este resultado, Estados Unidos avanza a su tercera final consecutiva, mientras que los dirigidos por Rodney Linares regresan a casa con la frente en alto, habiendo mostrado un pitcheo que abanicó a 15 estadounidenses y una ofensiva que fue, estadísticamente, la más poderosa del torneo.
































