La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó este lunes que atacó una base militar de los Estados Unidos, logrando impactar 11 objetivos estratégicos que incluyen helipuertos, depósitos de combustible y el edificio de mando central.
Este bombardeo se produce apenas 24 horas después de una operación previa con drones y misiles balísticos contra el mismo complejo, en lo que Teherán describe como una respuesta «contundente» a la ofensiva iniciada por Washington y Tel Aviv el pasado 28 de febrero.
El vacío de poder en Irán
La situación es crítica tras los reportes que confirman la muerte de cientos de personas en territorio iraní a causa de bombardeos recientes.
Entre las víctimas fatales se encuentra el líder supremo, Alí Jamenei, junto a varios altos mandos de la seguridad nacional, un evento que ha desatado una ola de represalias en toda la región.
Ofensiva en múltiples frentes
En represalia por la muerte de su líder, Irán ha desplegado un arsenal de misiles y drones no solo contra Israel, sino también contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en:
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Jordania e Iraq.
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Países del Golfo Pérsico.
Reacción internacional y daños colaterales
La intensidad de los ataques ha comenzado a pasar factura a la infraestructura civil en los países vecinos. Gobiernos árabes han alzado su voz de protesta, condenando las acciones de ambos bandos y exigiendo un cese inmediato de las hostilidades para evitar una catástrofe humanitaria de proporciones globales.
El mundo observa con temor cómo este conflicto impacta la economía mundial, incluyendo el reciente anuncio del gobierno dominicano de subsidiar los combustibles para frenar el coletazo de esta guerra en el bolsillo local.
































