Carolina Lucas Palen
Siempre hemos escuchado que, cuando la noche se vuelve más oscura, es porque el sol se prepara para encontrarnos, abrazando la oscuridad de tal manera que solo quedan sus rayos brillantes iluminando todo.
Pero a veces hay tormentas que parecen eternas, noches que parecen olvidar al sol… ¿será real? ¿Será que olvidamos que siempre vuelve a salir?
Siempre habrá abrazos que nos curen el alma, familia que nos haga sentir cuánto nos aman, amigos que nos conforten.
Incluso en esos días grises, muy en el fondo de nosotros mismos hay una voz de amor que nos recuerda mantener nuestras esperanzas, aunque a veces no logremos callar el ruido exterior para escucharla.
Y en esos momentos, Dios nos habla con ternura y guía nuestros pasos, enviando luz donde parece no haberla. Aunque los días parezcan interminables, la luz siempre encuentra su camino.
Habrá nuevas risas que llenen el corazón, emociones que nos renueven, oportunidades que nos sorprendan y amores que nos reconforten. Resiste, porque somos más fuertes de lo que a veces creemos.
Y aunque la situación actual parezca limitante, recuerda que Dios está con nosotros, abrazándonos con su luz, recordándonos que llegara una luz imponente que abrazara cualquier sombra.
¡Vive!

































