Tomás Aquino Méndez
Aunque las autoridades han puesto el ojo en el caos del transporte en el Gran Santo Domingo, el problema tiene una mayor extensión. Lo encontramos en carreteras, autopistas, calles y pueblos del interior. Caos, irrespeto a las leyes de tránsito, falta de parqueo y la “componenda” de agentes de la Digesett con los conductores.
Por eso insistimos en que la mejor medicina para enfrentar el problema es hacer CUMPLIR LA LEY, en la capital y en todo el país. No puede haber castigo para el conductor de la Jeepeta que se va en amarillo y perdón para el autobús de la empresa grande de transporte, el delivery y el “padre de familia” que se va en rojo.
La Ley es la LEY y tiene que aplicarse a TODOS. El semáforo es para respetarlo, al igual que la velocidad en las carreteras y los lugares de NO ESTACIONE. Claro, la autoridad también tiene que proveer soluciones. No basta anunciar medidas.
Si se prohíbe estacionar en un área, se debe tener un lugar para aparcar el vehículo. Las medidas anunciadas no tendrán efecto, si la misma autoridad la irrespeta, siendo permisivo con el militar que se sube al elevado o se va en rojo.
O se “chancea” al hijo o la esposa del funcionario que violan la ley pero presentan la “tarjetita”. Hay que dejar atrás el ¿usted es militar?, cuando se detiene a un ciudadano, para sancionarlo o no. La cantidad de muertes y lesionados por accidentes no se producen en el Gran Santo Domingo.
Esa “epidemia” afecta a todo el país por el mismo mal: irrespeto a la ley y falta de autoridad al aplicarla. Si de verdad se quiere buscar solución al caos del tránsito y reducir los accidentes, hay que pensar en una política real en esa dirección.
Hay que olvidarse de los operativos como solución. Las medidas anunciadas son un paliativo para el Gran Santo Domingo, BIEN, pero los males en el tránsito claman por una política amplia y efectiva, en todo el territorio nacional. No basta con la capital.





























