SANTO DOMINGO, RD. –
La producción nacional de carne de cerdo se ha reducido en más de un 70 % como consecuencia del impacto de la peste porcina africana, mientras más del 80 % de la carne de cerdo y sus derivados consumidos en República Dominicana son importados, afirmó el presidente de la Federación Dominicana de Porcicultores (Fedoporc), Miguel Ángel Olivo Rodríguez.
La reducción de la producción se produce a menos de tres meses de diciembre, período en el que tradicionalmente aumenta de manera considerable la demanda de carne de cerdo, especialmente para la elaboración del tradicional lechón.
Olivo Rodríguez fue entrevistado este domingo en Palpitar Económico, segmento del programa Punto de Vista, que se transmite por Color Visión, canal 9, donde explicó el impacto de la enfermedad sobre la porcicultura nacional y presentó propuestas para recuperar progresivamente la producción.
República Dominicana llegó a ser potencia porcina
El presidente de Fedoporc recordó que el sector porcino dominicano llegó a experimentar un importante crecimiento y que, para 2017, el país producía más carne de cerdo que los cinco países de Centroamérica juntos.
Explicó que en ese momento República Dominicana contaba con un promedio de 170,000 vientres, mientras los cinco países centroamericanos reunidos tenían una cantidad inferior.
Sudamérica, en tanto, sumaba alrededor de 300,000 madres reproductoras.
Sin embargo, la llegada de la peste porcina africana modificó sustancialmente ese escenario.
Olivo Rodríguez señaló que la enfermedad comenzó a afectar al país en mayo de 2019 y principios de 2020, provocando una reducción superior al 70 % de la producción nacional.
Aumenta dependencia de las importaciones
El dirigente porcino indicó que la caída de la producción nacional ha provocado un aumento considerable de las importaciones para garantizar el abastecimiento del mercado.
Afirmó que durante el año pasado alrededor del 80 % de la carne de cerdo y sus derivados consumidos en el país procedía del exterior.
Explicó que la baja producción también genera diferencias entre las distintas regiones, ya que en las zonas donde existe poca actividad porcina el consumo tiende a ser menor.
A esto se suman los costos de transporte desde las principales áreas productoras hacia otros puntos del territorio nacional.
Proponen producir en zonas con menor circulación del virus
Ante esta realidad, Olivo Rodríguez planteó desarrollar un modelo de producción en zonas donde la circulación del virus sea menor, mediante la instalación de granjas con elevados niveles de bioseguridad.
La propuesta contempla inversiones en instalaciones protegidas sanitariamente para producir animales bajo condiciones controladas y reducir el riesgo de nuevos brotes.
El objetivo sería producir lechones de alta genética que posteriormente puedan ser adquiridos por productores nacionales para la etapa de engorde.
El dirigente explicó que un lechón de unos 70 días, bajo condiciones adecuadas de genética y manejo, puede alcanzar entre 30 y 32 kilogramos.
Estos animales podrían ser vendidos a productores a precios que permitan generar rentabilidad tanto para las granjas especializadas en producirlos como para quienes se dediquen a su engorde.
Buscan integrar a pequeños productores
Olivo Rodríguez también propuso incorporar al modelo a los pequeños porcicultores, muchos de los cuales desarrollan la actividad en comunidades rurales.
La iniciativa contempla agrupar a estos productores y construirles naves sencillas y de bajo costo, pero que cumplan con las condiciones básicas de bioseguridad.
La intención es que puedan trabajar de manera asociativa y reducir los riesgos económicos y sanitarios que enfrentan cuando una enfermedad afecta sus animales.
El presidente de Fedoporc explicó que los animales serían engordados bajo condiciones controladas y, al alcanzar el peso adecuado, serían trasladados a los mataderos para su procesamiento.
Plantean alianza con empresas procesadoras
La propuesta incluye además la participación de empresas procesadoras de carne.
Olivo Rodríguez planteó que estas compañías puedan participar en el financiamiento de componentes de la producción, incluyendo la adquisición de los animales y su alimentación, para posteriormente compartir los beneficios derivados del proceso.
Este esquema permitiría que los pequeños productores no tengan que asumir individualmente todos los riesgos económicos de la actividad.
También facilitaría la aplicación de protocolos sanitarios cuando se registre algún evento relacionado con la enfermedad.
Una vez retirados los animales, las instalaciones podrían ser sometidas a procesos de limpieza y desinfección antes de reiniciar la producción, conforme a los protocolos correspondientes.
Bioseguridad como eje de recuperación
Para Olivo Rodríguez, la recuperación de la porcicultura dominicana debe sustentarse en bioseguridad, genética, eficiencia productiva y organización de los productores.
Consideró que no se trata únicamente de aumentar la cantidad de cerdos, sino de crear un sistema capaz de producir eficientemente y reducir las posibilidades de propagación de la peste porcina africana.
El dirigente entiende que un modelo de estas características también contribuiría a hacer más efectivo el programa de control y erradicación de la enfermedad.
Un sector que busca recuperar su capacidad productiva
La porcicultura dominicana enfrenta el desafío de recuperar la capacidad productiva que alcanzó antes de la expansión de la peste porcina africana.
Olivo Rodríguez sostuvo que la recuperación debe permitir que grandes productores y pequeños porcicultores participen en la cadena productiva, mediante mecanismos que garanticen rentabilidad y reduzcan los riesgos sanitarios y económicos.
El presidente de Fedoporc considera que fortalecer la producción nacional permitiría reducir progresivamente la dependencia de las importaciones y garantizar una mayor disponibilidad de carne de cerdo producida en el país.
La propuesta apuesta por un modelo en el que las granjas de alta bioseguridad produzcan animales de calidad, los pequeños productores participen en la etapa de engorde y los procesadores se integren a la comercialización, con el propósito de reconstruir la cadena porcina dominicana.
































