Tel Aviv.- Ante la imposibilidad de Benjamín Netanyahu de formar Gobierno, el Parlamento israelí votó a favor de disolverse, lo que lleva al país a nuevas elecciones el próximo septiembre.
Las anteriores fueron el pasado nueve de abril.
Minutos después de agotarse el plazo para constituir un acuerdo de Ejecutivo, Netanyahu, primer ministro israelí en funciones, logró que la Cámara aprobase por mayoría (74 a 45) su disolución, evitando de ese modo que el presidente, Reuvén Rivlin, asigne la tarea a otro parlamentario, previsiblemente a su principal rival, Benny Gantz.
Rivlin, avisó previamente que, de no formarse un Gobierno, tendría que decidir entre asignar la tarea a otro diputado o convocar nuevamente los comicios, pero el voto de esta noche deja sin efecto la voluntad presidencial e implica que los israelíes deberán retornar a las urnas.
Es la primera vez que se da esta situación desde la creación del Estado.
En términos políticos, la situación es un fracaso para Netanyahu, en el poder desde 2009 y durante un total de más de 13 años, si se tiene en cuenta su primer mandato (1996-1999).
Netanyahu no consiguió formar coalición pese a que su partido Likud y sus socios de derecha y religiosos consiguieron los suficientes escaños en las elecciones del 9 de abril.
























