Relaciones dominico-haitianas y deporte
SANTO DOMINGO, RD. –
La Fundación Zile expresó su preocupación por la decisión del Ministerio de Deportes y Recreación (MIDEREC) de reiterar la prohibición de que selecciones y clubes haitianos disputen partidos en instalaciones deportivas de República Dominicana, al considerar que la medida es desproporcionada y podría perjudicar los vínculos entre ambos pueblos.
La organización binacional solicitó al ministro de Deportes, Kelvin Cruz, aclarar el alcance de la disposición y precisar si también afecta a los equipos de la comunidad haitiana establecidos en el país, incluidos los que participan en torneos locales y actividades deportivas de confraternidad.
El pronunciamiento, fechado el 18 de octubre de 2026, surge tras las declaraciones del funcionario sobre el partido entre el Violette Athletic Club, de Haití, y el Portmore United, de Jamaica, correspondiente a las semifinales del torneo de Clubes Campeones del Caribe de la Concacaf, que estaba previsto para este martes 20 de octubre en el estadio Cibao FC, en Santiago.
La Fundación Zile señaló que el Violette utiliza esas instalaciones desde 2022 mediante el pago de una cuota por partido y recordó que se trata de un recinto privado ubicado en el campus de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
Fundación advierte falta de claridad en la disposición
Edwin Paraison, director ejecutivo de la entidad, cuestionó los cambios y aclaraciones que, según afirmó, han acompañado los anuncios oficiales sobre la participación de equipos haitianos en territorio dominicano.
Explicó que inicialmente se comunicó una prohibición general que parecía dirigida a la selección masculina de Haití; posteriormente se aclaró que podía jugar como visitante, aunque no como local, y ahora la disposición incluye expresamente a los clubes haitianos.
«Si cada nuevo partido obliga al ministro a formular otra aclaración, resulta evidente que la comunicación inicial fue muy confusa. Hace falta una disposición formal que establezca el alcance, las condiciones y la duración de la medida», manifestó Paraison.
Para la organización, la falta de precisión genera incertidumbre entre clubes, deportistas y promotores de actividades que contribuyen al intercambio deportivo entre dominicanos y haitianos.
El incidente en el Olímpico y las fallas de organización
La controversia se produjo después del partido de la Liga de Naciones de la Concacaf celebrado el 1 de octubre en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, donde Haití derrotó 4-1 a su rival.
La Fundación recordó que el propio ministro Kelvin Cruz había destacado el éxito del encuentro, al que asistió una mayoría de aficionados haitianos.
Según la entidad, la presencia masiva de público respondió a que era la primera vez que la selección haitiana jugaba en la isla tras su participación en el Mundial, lo que motivó la llegada de delegaciones y aficionados procedentes de Haití, Estados Unidos, Canadá, Francia y las Antillas, además de integrantes de la comunidad haitiana residente en República Dominicana.
La organización sostuvo que el incidente registrado en los accesos al estadio debe analizarse tomando en cuenta las deficiencias en la organización y el manejo de la multitud. Mientras miles de personas ya estaban dentro del recinto, otros espectadores permanecían en espera para ingresar, situación en la que se produjo una aglomeración y cedió la puerta 22.
La Fundación indicó que los daños fueron reparados por la Federación Dominicana de Fútbol, entidad que, según su versión, asumió la responsabilidad por los inconvenientes y reconoció fallas organizativas.
Paraison consideró que lo ocurrido no justifica extender restricciones a clubes y deportistas que no estuvieron involucrados en esos incidentes.
«Un incidente localizado y unas declaraciones de un jugador consideradas ofensivas no justifican extender una sanción a equipos y deportistas ajenos a esos hechos. Corresponde definir las responsabilidades y aprender de esa experiencia para hacerlo mejor en el futuro», afirmó.
Preocupación por los equipos haitianos que compiten en el país
La Fundación Zile advirtió que la amplitud de los anuncios oficiales ha generado inquietud sobre el futuro de otros intercambios deportivos, incluidos los equipos de la comunidad haitiana que participan en campeonatos locales, las visitas de conjuntos universitarios y las actividades de confraternidad.
Entre estas últimas figura el torneo de amistad dominico-haitiano que organiza anualmente la propia institución.
Paraison solicitó al Ministerio de Deportes que aclare expresamente si estas actividades quedan excluidas de la medida, a fin de evitar que una disposición relacionada con partidos internacionales termine afectando la participación de deportistas haitianos en competiciones comunitarias.
«Estamos tomando una dirección que podría amenazar la práctica del fútbol y la participación de jugadores y aficionados haitianos en el ámbito local», advirtió.
Para la organización, el deporte debe servir como espacio de convivencia, cooperación y respeto mutuo, en lugar de convertirse en un escenario donde se profundicen las tensiones entre las dos naciones que comparten la isla.
Fundación propone diálogo y una investigación independiente
La entidad lamentó que las presiones de sectores nacionalistas estén desplazando el diálogo deportivo y recordó que el encuentro del 1 de octubre reunió a aficionados dominicanos y haitianos que compartieron las gradas en un ambiente festivo, cada grupo con su bandera nacional.
Ante esta situación, propuso un diálogo urgente entre las autoridades deportivas y las federaciones de ambos países, en coordinación con la Concacaf, para establecer un protocolo que defina las condiciones de seguridad, la organización de los partidos, el uso de instalaciones y las responsabilidades de cada parte.
Asimismo, reiteró su recomendación de que la Concacaf realice una investigación independiente sobre los incidentes ocurridos en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, con el propósito de establecer las responsabilidades correspondientes.
«El fútbol debe seguir creciendo en República Dominicana y contribuir al acercamiento de nuestros pueblos. La contribución de los haitianos a este deporte en el país debe ser reconocida», expresó Paraison.
La Fundación Zile concluyó con un llamado a revisar la prohibición y evitar que las tensiones políticas cierren espacios de encuentro entre dominicanos y haitianos.
La controversia plantea interrogantes sobre el alcance de la medida del MIDEREC y sus posibles consecuencias para el deporte, las relaciones comunitarias y los intercambios entre las dos naciones.































