SANTO DOMINGO, RD. –
Adolescentes y jóvenes no quieren limitarse a ser escuchados. Quieren incidir en las decisiones, proponer soluciones y liderar iniciativas capaces de transformar sus comunidades, por lo que UNICEF llamó a fortalecer los mecanismos que garanticen una participación real de esta población.
En el marco del Día Internacional de la Juventud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) planteó que adolescentes y jóvenes deben ser reconocidos como actores fundamentales en el diseño, implementación y evaluación de políticas, programas y medidas que impactan sus vidas.
“Las y los adolescentes no son únicamente beneficiarios de las políticas públicas; son socios fundamentales para diseñarlas, implementarlas y evaluarlas”, expresó Anyoli Sanabria, representante adjunta de UNICEF.
Estar presentes no significa necesariamente incidir
La experiencia de Samary Santana Fernández, integrante del Consejo Consultivo Adolescente y Juvenil de UNICEF, Altavoz, evidencia la diferencia entre ser invitado a un espacio y tener una participación efectiva.
Durante un encuentro con más de 30 jóvenes mujeres de diferentes territorios, Santana esperaba compartir inquietudes y propuestas, pero la jornada transcurrió principalmente entre discursos y presentaciones.
“Estábamos presentes, pero en las fotos, no en las voces. El micrófono nunca estuvo de nuestro lado”, expresó posteriormente.
Para UNICEF, una participación efectiva requiere que adolescentes y jóvenes puedan plantear sus perspectivas, formular propuestas, dialogar con quienes toman decisiones y conocer qué ocurrió con sus aportes.
También implica garantizar oportunidades para quienes enfrentan mayores barreras sociales y económicas.
Cuando las propuestas llegan a las decisiones
República Dominicana cuenta con experiencias en las que las opiniones de adolescentes y jóvenes han sido incorporadas a procesos concretos.
Uno de los ejemplos es el Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial (PENSV) 2025-2030, elaborado junto al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT).
A través de Altavoz y U-Report, plataformas de UNICEF para promover la participación juvenil, fueron consultados jóvenes sobre seguridad vial.
El proceso recibió 775 respuestas, cuyas recomendaciones fueron incorporadas al plan en áreas como educación vial, entornos escolares seguros y monitoreo de muertes y lesiones provocadas por siniestros de tránsito.
“Cuando nuestras ideas se convierten en acciones, la participación deja de ser un discurso y se convierte en cambio”, afirmó Maritza León, quien ha coordinado acciones de U-Report en el país.
Las opiniones de adolescentes y jóvenes también han sido tomadas en cuenta en otros procesos nacionales, entre ellos la revisión del Plan Nacional de Juventudes y la elaboración de recomendaciones sobre asuntos que afectan directamente a esta población.
Del aporte de ideas al liderazgo
La participación adquiere una dimensión mayor cuando los jóvenes pasan de formular propuestas a liderar proyectos y movilizar soluciones.
Un ejemplo es Wellington Rodríguez, quien a sus 17 años ha desarrollado iniciativas mediante U-Report en República Dominicana. Su trabajo ha contribuido a impulsar la renovación de canchas deportivas y la gestión de 8,000 becas de capacitación financiera para jóvenes.
El liderazgo juvenil dominicano también ha llegado a escenarios internacionales, donde jóvenes han presentado propuestas en espacios como la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, la COP16 del Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.
Las brechas también condicionan la participación
UNICEF advirtió que fortalecer estos mecanismos resulta especialmente importante ante las desigualdades que afectan las oportunidades de adolescentes y jóvenes.
Los resultados de ENHOGAR-MICS 2025 muestran desafíos relacionados con pobreza, educación, bienestar, uniones y maternidad tempranas.
Entre los datos destacados, el 15,9 % de las mujeres de 20 a 24 años tuvo un hijo nacido vivo antes de los 18 años, mientras que el 27,6 % se casó o unió antes de esa edad.
Estas desigualdades pueden limitar la capacidad de adolescentes y jóvenes para ejercer sus derechos y desarrollar plenamente su potencial.
Por ello, garantizar su participación también implica identificar quiénes están quedando fuera, cuáles barreras enfrentan y cómo crear condiciones de igualdad.
Escuchar debe ser apenas el comienzo
“Participar no es ocupar una silla ni recibir un micrófono durante cinco minutos. Participar es incidir en los asuntos que nos conciernen”, expresó Génesy Beltré, integrante del Consejo Altavoz.
UNICEF llamó a fortalecer espacios permanentes de diálogo y colaboración entre adolescentes y jóvenes, instituciones públicas, gobiernos locales, academia, sociedad civil, sector privado y organizaciones juveniles.
El desafío es avanzar hacia mecanismos accesibles e inclusivos que incorporen a esta población desde las primeras etapas de los procesos y permitan determinar cómo sus aportes influyeron en las decisiones.
Cuando una propuesta juvenil logra modificar una política, un programa o una decisión, adolescentes y jóvenes dejan de ser simples destinatarios de las soluciones y pasan a convertirse en parte activa de quienes las construyen.
“Las personas jóvenes no queremos que decidan por nosotros: queremos decidir con ustedes”, manifestó Carmen Padua, colaboradora de Altavoz.
El llamado de UNICEF es, en esencia, a pasar de una participación simbólica a una participación con resultados, donde escuchar sea apenas el punto de partida y la capacidad de incidir y liderar se traduzca en cambios concretos.



























