La estabilidad económica de la República Dominicana se encuentra bajo la sombra de la geopolítica internacional, aunque las autoridades digan lo contrario y hablen de la preparación del país para hacer frente al tormentoso ámbito global.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más estratégico para el mercado energético global, dispararía los precios del crudo -como en efecto así lo ha provocado- creando un efecto dominó sobre una economía altamente dependiente como la de la República Dominicana.
Ubicado entre Irán y Omán, por este estrecho transita cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier fricción en esta arteria vital se traduce automáticamente en un choque de precios que golpearía directamente el bolsillo del consumidor, no solo del dominicano, sino a escala global.
Efecto en cadena: Combustibles y electricidad
Para un país que importa la totalidad del crudo que consume, el bloqueo del Estrecho de Ormuz y su impacto en la economía dominicana se sentiría primero en las estaciones de servicio.
Analistas en geopolítica y economistas advierten que el barril podría superar rápidamente la barrera de los 100 dólares, como se produjo, pero registró un «alivio» tras las declaraciones de Donald Trump, pero ha vuelto el miedo y el temor.
Esta situación afectaría áreas sensibles y básicas para el país:
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Transporte: Alza inmediata en gasolina, gasoil y GLP.
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Electricidad: Incremento en los costos de generación, dado que gran parte de nuestra matriz aún depende de derivados del petróleo.
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Presión Fiscal: El Gobierno enfrentaría un dilema: aumentar los subsidios extraordinarios o permitir que el alza llegue íntegra al consumidor.
Inflación y el golpe al turismo
El encarecimiento de la energía suele trasladarse con rapidez a la «economía real». Los costos de producción de alimentos y servicios básicos aumentarían, disparando los niveles de inflación.
Además, el sector turismo, columna vertebral del ingreso de divisas en la República Dominicana -«niña bonita del actual gobierno»-, se vería amenazado.
Un petróleo caro eleva el costo de los boletos aéreos y el transporte logístico internacional, lo que podría reducir el flujo de visitantes hacia Quisqueya.
Un punto de no retorno para el comercio global
Junto al Canal de Suez y el Estrecho de Malaca, el paso de Ormuz es considerado uno de los tres puntos de estrangulamiento comercial más sensibles del planeta.
Una interrupción prolongada no solo sería un problema energético, sino que podría desencadenar una recesión global de la cual la República Dominicana no saldría ilesa.
La vigilancia de estos eventos geopolíticos es fundamental para la planificación económica nacional y la toma de decisiones en el sector privado y público.

































