La precariedad en el Hospital Regional Docente Universitario Jaime Mota (HRDUJM) ha alcanzado un punto de no retorno. La crisis en el principal centro de salud de la Región Enriquillo es tal que la comunidad ha tenido que recurrir a la caridad pública a través de programas radiales para adquirir equipos básicos que las autoridades no han podido garantizar.
En un gesto que mezcla solidaridad con indignación, se realizó una colecta vía radio para comprar un aire acondicionado destinado al Banco de Sangre, área crítica que se encontraba en riesgo.
La iniciativa activó de inmediato la solidaridad del doctor Carlos Julio Féliz Vidal y un barahonero residente en EE. UU., quienes aportaron RD$10,000.00 en conjunto para paliar la emergencia.
Directora admite fallas de meses y daños millonarios
La directora médica del centro, la doctora Graciela Lafontaine, agradeció el respaldo comunitario pero admitió que la problemática eléctrica es un mal viejo.
El caso ha sido reportado durante meses a sus superiores (Regional de Salud o SNS) sin recibir una solución definitiva a esta problemática que requiere atención urgente.
Lafontaine aclaró que el problema no es solo la falta de equipos de climatización, sino una deficiencia estructural en el sistema eléctrico que ha quemado tarjetas electrónicas y componentes de equipos médicos de alta tecnología, provocando pérdidas que superan los RD$1,200,000.00.
“Hemos realizado levantamientos técnicos y enviado informes detallados sobre estas fallas, pero la situación persiste”, confesó la directora, dejando entrever la falta de respuesta institucional ante el riesgo sanitario.
Contrastes: Entre abanicos y «áreas climatizadas»
A pesar de la evidente crisis en el Hospital Jaime Mota, la dirección del centro emitió un discurso contradictorio: mientras admite que las fluctuaciones eléctricas afectan ventiladores y aires acondicionados, asegura que el hospital «mantiene» sus áreas climatizadas y que dispone de abanicos para «cualquier eventualidad».
Para los pacientes y familiares que acuden al centro, la realidad es distinta. El uso de abanicos en áreas críticas no solo es insuficiente ante el calor sofocante de la zona, sino que evidencia el abandono de un hospital de alta complejidad que debería operar bajo estándares rigurosos y no bajo la «buena voluntad» de donantes privados.
Alerta en la Región Enriquillo
Nuevamente, un equipo técnico realiza un «levantamiento exhaustivo» para buscar una solución definitiva a esta problemática que va en detrimento de la población de Barahona.
Sin embargo, para la población de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia, las promesas de «soluciones definitivas» suenan a retórica mientras la salud de los más pobres depende de una colecta radial.


























