El cementerio viejo de Baní permanece sumido en el abandono, el deterioro estructural y la desidia oficial, situación que ha provocado el clamor constante de ciudadanos que exigen su rescate inmediato por su valor histórico, cultural y arquitectónico.
Desde la puerta principal —considerada una obra de arte en hierro forjado adquirida en Estados Unidos a finales del siglo XIX— el deterioro es evidente. La estructura luce corroída por el óxido, con hierros retorcidos y en riesgo de desprenderse de las columnas que la sostienen.
Construido entre 1890 y 1895, el cementerio viejo de Baní está ubicado en la zona sur del municipio, próximo al estadio de softball. Lo que fue símbolo de identidad local hoy es descrito por residentes como “una vergüenza comunitaria”.
Tumbas destruidas y maleza arropan el cementerio viejo de Baní
En el interior del cementerio viejo de Baní, la situación es aún más crítica. Tumbas y nichos presentan grandes grietas; muchos carecen de identificación visible y están cubiertos por maleza, coralillo y basura. La falta de mantenimiento impide incluso caminar entre los sepulcros.
Los entierros cesaron en 1960 por falta de espacio. Sin embargo, durante décadas los familiares continuaron visitando el lugar para rendir homenaje a sus difuntos. Hasta mediados de los años 90 se limpiaban y pintaban tumbas y senderos, pero posteriormente el abandono fue progresivo.
El camposanto también ha sido convertido en refugio improvisado de indigentes, agravando aún más su deterioro.
Valor histórico del cementerio viejo de Baní en peligro
El arquitecto Ismael Díaz Melo, en su obra Historia de los asentamientos humanos y la arquitectura de Baní (2010), destaca que en el cementerio viejo de Baní se manifiestan los primeros rasgos de la arquitectura neoclásica en el municipio.
En esta necrópolis reposan próceres de la Independencia y la Restauración, entre ellos Juan Francisco Peña Guerrero, Felipe Peña Tejeda, Daniel Báez Tejeda, Basilio Echavarría Vilaseca y Esteban Billini Hernández.
Pese a este legado histórico, en las últimas cuatro décadas ninguna gestión municipal ha impulsado un plan integral de rescate que permita identificar tumbas históricas, crear rutas internas y convertir el lugar en un espacio de memoria y atractivo de necroturismo.
Comparación con otros cementerios de Baní
Mientras el cementerio viejo de Baní se deteriora, el camposanto del barrio El Fundo —construido en 1998— luce limpio y organizado. En contraste, el del Kilómetro 2 en el barrio Escondido también enfrenta problemas de saturación y mantenimiento.
Familiares denuncian que en algunos casos se construyen tumbas prácticamente encima de otras por falta de espacio, situación que genera indignación.
Clamor ciudadano por el cementerio viejo de Baní
Voces autorizadas coinciden en que el cementerio viejo de Baní no es solo un conjunto de tumbas en ruinas, sino una infraestructura sagrada con profundo valor patrimonial.
El llamado es claro: rescatar, restaurar y dignificar el cementerio viejo de Baní antes de que el deterioro borre definitivamente una parte esencial de la memoria colectiva del municipio.
































