Un episodio poco conocido, pero simbólico
El 29 de noviembre de 1961, la ciudad de Barahona fue testigo de un hecho poco difundido, pero cargado de significado dentro del proceso de descomposición del régimen trujillista: el traslado del cadáver de Rafael Leónidas Trujillo por las calles de la Perla del Sur en un camión del Ingenio Barahona, cargado de estiércol.
Se dice que en historia el “hubiera” no existe, pero es imposible no imaginar qué habría pasado si este último viaje del dictador no hubiera ocurrido.
Lo que sí es verificable es que, tras su asesinato el 30 de mayo de 1961, la República Dominicana entró en un período de convulsión y represión. Ramfis Trujillo, hijo del dictador, regresó desde París para liderar represalias contra quienes habían participado en la conspiración.
El periplo del cadáver
José Pimentel Muñoz relata que “el oficial, al abrir la caja y ver el cadáver, se impresionó e hizo un saludo militar diciendo: ‘¡Carajo, con lo grande que era este hombre!’”. Esta anécdota refleja el impacto que aún causaba la presencia física del dictador incluso después de su muerte.
El historiador Miguel Guerrero, en su obra Los últimos días de la Era de Trujillo, reconstruye el sorprendente recorrido de los restos. Tras salir del puerto de Haina rumbo a París, el yate Angelita regresó cerca de las Azores por órdenes del presidente Joaquín Balaguer, debido a denuncias de que transportaba oro y dinero sustraído.
Ante esta situación, el oficial encargado decidió trasladar el féretro a la base aérea local utilizando un camión del Ingenio Barahona cargado con estiércol, al no poder usar su propio vehículo.
Desde Barahona, el sarcófago fue llevado a la Base Aérea de San Isidro en un avión de la Aviación Militar Dominicana y, finalmente, enviado a París en un jet de Pan American contratado por Balaguer.
Un mensaje simbólico
El uso del camión del central azucarero no fue un detalle menor. Más allá de la logística, simbolizó la degradación del dictador y su salida definitiva del poder. El Ingenio Barahona, centro económico estratégico del régimen, refleja cómo política y economía estuvieron profundamente entrelazadas durante el trujillismo.
Este episodio demuestra que los actos realizados tras la muerte del dictador pueden transmitir memoria histórica y justicia social. La salida del dictador, su traslado simbólico y el uso de un espacio económico clave enviaron un mensaje poderoso a la sociedad dominicana: el fin de un ciclo y la transformación del país.
Relevancia histórica para Barahona y la región Enriquillo
Difundir este hecho permite comprender mejor la historia local y regional, fortalecer la identidad de la comunidad de Barahona y fomentar una ciudadanía crítica.






























