En un discurso marcado por la defensa de su legado ético, el presidente Luis Abinader reafirmó ante la Asamblea Nacional que su lucha contra la corrupción sigue siendo la «columna vertebral» de su Gobierno.
El mandatario aseguró que la era de los «intocables» ha llegado a su fin y que su gestión no tolerará privilegios ante la ley, sin importar de dónde provengan.
La declaración más esperada llegó cuando el jefe de Estado abordó frontalmente el escándalo que ha sacudido a su administración en los últimos meses: las presuntas irregularidades en el Seguro Nacional de Salud (Senasa).
Caso Senasa: El Gobierno como actor civil
Abinader fue enfático al informar que el Estado se ha constituido como actor civil en el proceso judicial que involucra al pasado director de la institución, Santiago Hazim, y a otros acusados.
Dejó claro que la instrucción para instituciones sensibles es el envío inmediato de expedientes al Ministerio Público ante cualquier indicio de anomalía.
«Que nadie tenga dudas: yo tengo amigos, pero no cómplices», subrayó el presidente, en una frase que buscó desmarcarse de los funcionarios de su entorno y de la cúpula del partido oficialista salpicados por el escándalo.
Recuperación del patrimonio: «No habrá tregua»
El presidente no solo habló de cárcel para los culpables, sino que puso el foco en el resarcimiento económico al Estado. Instruyó públicamente al equipo de recuperación del patrimonio público a trabajar sin descanso para asegurar que los fondos sustraídos retornen a las arcas nacionales.
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Compromiso personal: Abinader definió esta lucha como una cuestión de fe y de respeto a la memoria de su padre.
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Separación de poderes: Reiteró que se ha fortalecido la independencia del Ministerio Público para que la justicia sirva como un límite real al poder político.
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Sin escondites: «Mientras yo sea Presidente, no habrá escondites ni silencios cómplices», sentenció con firmeza.
Integridad y Modernización
Para el mandatario, la modernización del Estado no se limita a la tecnología. Sostuvo que «no hay transformación digital auténtica sin integridad pública», vinculando la eficiencia del Gobierno con la confianza que los ciudadanos depositan en sus instituciones.
Un apunte
El discurso de Abinader busca blindar su imagen frente a una de las crisis éticas más fuertes de su segundo mandato. Al mencionar directamente a Santiago Hazim y el caso Senasa, el presidente intenta enviar un mensaje de que no hay «vacas sagradas».
Sin embargo, la opinión pública y la oposición política estarán vigilantes para ver si esta «columna vertebral» se mantiene firme cuando los procesos judiciales toquen las fibras más profundas de la estructura partidaria oficialista.































